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Federico Marcello, entre la realidad y la ficción

En entrevista exclusiva, el director de cine, cuenta el background de su película, “De acá a la China”, y del ciclo “Noche de Chine”, que se presenta en el Malba.
Cine
De-aca-a-la-China
| 16 enero, 2020 |

S. A. ¿Cómo surgió la idea de la película?

F. M. -La idea de la película surgió junto a Pablo Zapata y Julián Arenzon. Queríamos hacer un documental sobre los chinos en Argentina. Teníamos mucha curiosidad de saber de dónde vienen. Por qué eligen la Argentina y por qué abren supermercados. Sin embargo, cuando empezamos a pensar el guion, la idea original (del documental) mutó hacia una ficción. La historia de un argentino que, por venganza, viaja a China y se pone un supermercado. La historia, a la inversa. Esa idea se devoró a la original, y fue adaptada.

S. A. ¿Cómo se planteó el rodaje en China? ¿Cómo fue la organización?

F. M. -Originalmente fuimos sólo tres personas, para filmar el documental. Después, cuando pasamos al formato ficción, empezamos a sumar gente. La producción y la organización fue planteada con Pablo Zapata. Ambos decidimos ir a Fujian, que es justamente la provincia donde viven el 85 por ciento de los chinos que luego vienen a la Argentina. Realizamos la investigación y viajamos a allí, donde disponíamos de un contacto, para hacer base. En un primer momento, viajamos 5 personas: Pablo Zapata, Julián Arenzon, Víctor Torres, Ramiro Lago y yo, que nos encargamos de llevar adelante la preproducción. Los recursos eran escasos. Disponíamos de un presupuesto muy acotado, sin subsidios, pero con mucha voluntad. Y con esa voluntad y esfuerzo, salimos a producir la película en un mes y medio.

S. A. ¿Cómo encontraron a los actores de allá?

F. M. -A Huang, que es uno de los actores protagonistas lo conocimos por medio de amigos. Él vivió mucho tiempo en Argentina y habla perfecto español. Actualmente reside en Shanghái. Nos pusimos en contacto por correo electrónico y le consultamos si estaba interesado en ayudarnos. De inmediato, la respuesta fue positiva, acompañada de una foto suya, abrazado a una parrilla. “Por supuesto. Amo la Argentina. Y me gusta el proyecto”, dijo. Después conocimos a Momo, que es el otro protagonista de la historia, por medio de Eugenio Donatello. Donatello es un argentino, oriundo del barrio porteño de Barracas, radicado en Fujian desde hace 10 años.

F. M. -Al resto de los participantes chinos del rodaje, que fueron la gran mayoría, los conocimos minutos antes del rodaje de las escenas. Tuvimos la fortuna de dar con mucha gente bien predispuesta y con ganas de ayudar

S. A. ¿Cómo se arreglaron con el idioma para comunicarse?

F. M. -Estuvimos tres meses en Fujian. Durante el primer mes y medio, que fue de pre producción sin traductor, nos arreglábamos con la ayuda de unos estudiantes que se hospedaban en el mismo lugar que nosotros. Nos traducían las frases que necesitábamos. Por ejemplo: “alquiler luces para una escena”. Entonces nos escribían en una libreta “donde podemos alquilar luces de filmación” (en mandarín, claro) y con eso salíamos a la calle señalando el papel escrito, esperando que alguien nos vaya indicando. Así hicimos la preproducción de ese mes y medio. Luego tuvimos a fortuna que llegaron Huang y su mujer para la filmación.

S. A. ¿Qué fue lo más dificultoso de rodar en China?

F. M. -Sin dudas, lo más difícil fue el idioma. Pero, producir una película de forma independiente también es muy complicado y hacerlo en China, aún más. Una de las escenas más complejas fue la del barco, filmada en la costa de Fujian, porque fue un día de intensa neblina. Otra escena que tuvo dificultad fue una que se rodó en un colectivo. Tuvo 11 extras en un colectivo en movimiento, y cada vez que había que repetirla, debíamos tomar un colectivo distinto, con todo lo que ello implica. Pero se logró.

S. A. ¿Qué tanto varió el guion original del que finalmente se plasmó en la película?

F. M. -Fuimos con un guion escrito de Argentina a China que lo sumergimos en la realidad China. Y plantamos una película de ficción dentro de un documental. Algo así fue el resultado final de la adaptación del guion. La estructura dramática ya estaba establecida, pero fue enriquecida con la impronta de la gente que conocimos allá y que participaron del film.

S. A. ¿Cuánto tiempo tardaron en total para hacer la película?

F. M. –Siete años llevó todo el proceso, hasta que la mostramos por primera vez. El proyecto comenzó en el 2012. Filmamos a finales del 2012, principios del 2013. Durante un tiempo, estuvimos con la postproducción. Nos llevó mucho tiempo los trámites para los permisos musicales. El film tiene temas de Antonio Ríos, Gilda, Piazzola, Los Auténticos Decadentes y León Gieco. Con todo en orden, comenzamos a presentarla en distintos festivales.

S. A. ¿Cómo fue el modo de comercialización? ¿Cómo lo llevaron por el país?

F. M. -Esta fue nuestra primera experiencia en cuanto a hacer una película de ficción y también lo fue, en cuanto a la comercialización. Para nosotros fue toda una novedad pensar, cómo nos meteríamos en el mercado. Empezamos ploteando el auto. Luego, conseguimos un proyector. Compramos una tela de pantalla y salimos a recorrer diez provincias de Argentina durante dos meses.

F. M. -Montamos un cine móvil. La gira tuvo más de 50 proyecciones gratuitas, en 50 pueblos del interior, con un total estimado de 5000 espectadores. Regresamos a capital muy entusiasmados. La película había gustado mucho en el interior. En Buenos Aires terminamos armando un ciclo exclusivo, en un club de barrio de Saavedra, Círculo Apolo, en Machaín y Crisólogo Larralde. “Noches de Chine” lo condujo (mitad en español y mitad en mandarín) una joven china de Fujian, que llegó a nuestro país, para estudiar tango. En la previa a la película, ella entrevistaba algún chino que haya venido de Fujian. El entrevistado contaba cómo llegó a la argentina, cuando, cómo lo recibió la gente, etc. En ese contexto empezó a venir gente de la comunidad china a ver la película.

F. M. -El ciclo “Noche de Chine” fue muy bien tomado por la comunidad china, muy exitoso para nosotros, en cuanto a convocatoria. Luego se nos abrieron algunas puertas de salas más importantes de cine, como la del Centro Cultural de la Cooperación y en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (entre otros), donde estamos proyectando la película, todos los domingos de enero, a las 20 horas, hace 11 meses.

S. A. ¿Cuáles son los planes a futuro?

F. M. -Estamos trabajando para poder llegar a alguna plataforma estilo Netflix o Amazon, que nos compre la película para dar por terminado el ciclo y poder pasar a otro proyecto que estamos evaluando.

Para sus realizadores, “De acá a la China” fue una experiencia cinematográfica de ficción, de entrañable valor humano; por sobre todas las cosas, porque la “colaboración” la hizo posible.

Para los espectadores, es una historia que emociona, con vaivenes que generan alegría y también reflexión. Tiende un puente entre culturas, con temas tan vigentes, como los de inmigración y emigración, los desarraigos, las costumbres y la tolerancia hacia los otros.

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