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Si resucita San Martín nos mata a todos

Fútbol
15 diciembre, 2018

Cuando uno lee como un demente, como si se acabara el mundo mañana y ya no pudiéramos leer nada más, pasan dos cosas. En primer lugar, lo más lamentable, se empiezan a tomar los textos como un adicto toma a la cocaína: casi no es importante lo que estamos leyendo en ese momento, lo importante es terminarlo para poder pasar a otro. La facultad hizo estragos en mi modo de leer. Pero también hay otra consecuencia, una mucho más agradable por cierto, que es la siguiente: aunque sea por mera estadística (y si tenemos el radar más o menos afilado, la probabilidad es más alta), sube el ratio de textos buenos que vamos incorporando (la palabra “incorporar” no es arbitraria, es el modo en el que considero que me hace efecto lo que leo). En fin, esta perorata casi catártica tiene un solo objetivo: lean La conquista de América, la cuestión del otro de Todorov. Es uno de los libros que me cambió la vida. Resumiéndolo a una línea (¡perdón Todorov!), el libro expone, desde un punto de vista que casi podríamos llamar antropológico, los principios simbólicos de la conquista de América, principios que, lamentablemente, en muchísimos casos siguen operando en nuestros días.

Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la superfinal? Cuando lo lean (y estoy seguro de que los lectores de Ser argentino son muy curiosos y cultos, por lo que con toda certeza muchos ya lo habrán leído) me van a entender. Pero les doy una pista: la copa “Libertadores de América” se define en España. Sí, en España. No en Estados Unidos, Medio Oriente, Italia o, hasta (y miren hasta dónde me extiendo), Inglaterra. No. España. Libertadores de América. En España. La violencia simbólica es de las más grandes que vi, probablemente de las más grandes que hayan sucedido desde 1816 hasta hoy.

Después podremos discutir si está bien que se juegue fuera de las fronteras de nuestro país (de hecho, lo vamos a discutir en la nota de mañana), pero que se haga en España (en especial en el Bernabeu, casa del REAL Madrid), me parece casi irracional. No solo es un estadio que pertenece a la UEFA, sino que, no contentos con esto, le pertenece al equipo que va a disputar la final del mundial de clubes con el ganador de River−Boca, que en su nombre incluye a la monarquía peninsular. ¿No les parece que, por lo bajo, se reflota un aire colonizatorio? ¿Se imaginan la final de Champions en el Monumental? (Si el argumento de alguien es “estas cosas allá no pasan” los invito a googlear el video del recibimiento de Liverpool al Manchester City, creo que vuela hasta una molotov). Pero quizás esté sobre razonando. No me den bola. Son los riesgos de leer demasiado.

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