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Deshacer la ansiedad

Nos exigimos estar bien a toda costa, y cuando nos sentimos mal nos juzgamos con la misma hostilidad con la que nos exigimos rendir más y más.
Al diván
21 agosto, 2019

Hay un gran cansancio generalizado que irrita, agobia y enferma también. Estamos exigiéndonos muchísimo en pro del rendimiento. Hoy somos nuestros propios jefes mucho más hostiles –quizás− que un jefe de un trabajo en relación de dependencia.

También es un momento en que nos exigimos estar bien a toda costa, y cuando nos sentimos mal nos juzgamos con la misma hostilidad con la que nos exigimos rendir más y más.

Estamos viviendo desde una mentalidad de conflicto y claramente no estamos tranquilos, no disfrutamos de la familia, de los momentos de ocio, de la vida…Estamos ansiosos porque llegue “lo lindo” y porque se vaya “lo feo”. Ansiosos por todo.

Trabajamos todo el tiempo y creemos que “ser nuestros propios jefes” es mejor. Sin embargo, hemos cambiado el verdugo de afuera por el de adentro y nos hemos creado nuevos problemas: somos hostiles con nosotros mismos, no solo nos auto-exigimos sino que también nos culpamos si no lo hacemos todo y nos castigamos por ello, lo cual nos produce muchísima ansiedad.

 

¿Realmente nos estamos dirigiendo hacia una vida mejor?

Decimos que estamos cansados por la cantidad de trabajo y cosas que tenemos que hacer, pero ¿quién nos lo impone? Solo nosotros, por el afán del rendimiento y la productividad. Somos seres automáticos olvidados del corazón, de los afectos, del descanso verdadero (sin teléfonos ni computadoras). Nos sentimos ansiosos por hacer y hacer, estamos irritables por no poder “cumplir” con la exigida agenda personal…

Ser hostiles con nosotros mismos no está siendo un buen camino para relacionarnos con los demás ya que estamos en una batalla constante con nosotros mismos. Si nos tratamos mal, trataremos mal a los demás. De esta manera no generamos calma, pero decimos que queremos vivir tranquilos…

Pareciera que exigirnos un mayor rendimiento NO nos está produciendo felicidad, serenidad y alegría… Por lo tanto, podríamos replantearnos si verdaderamente es eso lo que queremos hacer de nuestra vida o si estamos siendo llevados por el “deber ser”.

El excesivo cansancio, la ansiedad y el ataque de pánico son productos de cómo estamos viviendo. Pero nunca es tarde si queremos vivir desde otro lugar…

 

Sugerencias para deshacer la ansiedad:

  • Hacernos conscientes de que la ansiedad está dentro nuestro y que más allá de los problemas que podamos tener, podemos vivirlos desde la calma donde seguramente encontraremos soluciones óptimas.
  • Darnos un descanso de 5 minutos –en silencio y cerrando los ojos− al menos 3 veces al día para abandonar el pensamiento excesivo y conectar con el corazón (la consciencia).
  • Decidir abandonar la auto-exigencia, pura hostilidad con nosotros mismos.
  • Permitirnos estar mal, sin juzgarnos…estando en paz con el sentimiento que surja.
  • Practicar meditación, relax mental o alguna disciplina que consideremos nos aporte paz.
  • Ser amable con nosotros mismos.

Conocernos y mirarnos hace posible que decidamos de nuevo si consideramos que estamos errados. Y el camino nos marca CÓMO NOS SENTIMOS: EL CORAZÓN.

¿Le rendimos culto a la mente –ego− o nos aliamos a nuestro corazón –consciencia−?

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