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Nudismo: los mendocinos se despojan de la ropa y de los prejuicios

En la provincia hay quienes eligen liberar la piel de las ataduras de la ropa, aunque no hay mucha difusión por tabúes del nudismo.
Aire libre
nudistas
| 26 febrero, 2020 |

“El nudismo es para mí una vivencia de libertad. Nadar desnuda es una de las experiencias más liberadoras que he tenido en la vida. Despojarse de la ropa es mucho más que eso, es dejar caer prejuicios, tabúes, olvidarse del qué dirán, de si tengo pancita o no. Es aceptarse y entender que el cuerpo es sólo el ‘envase’, es conectarse con algo mucho más profundo que el afuera. Sé que mucha gente no lo entiende así y la respeto”, describe Victoria, una mendocina de 46 años.

Se trata de sacudirse las imposiciones para ser uno mismo, sin etiquetas, sin categoría social ni vergüenza. Así lo definen quienes practican nudismo que, de hecho, se hace en Mendoza. Sin embargo, ponen en duda que la sociedad mendocina esté preparada para estas prácticas y una muestra de ello es que acceder a testimonios no es tan fácil.

Ser natural

El naturismo es una forma de vida en armonía con la naturaleza, caracterizada por la práctica del desnudo en común, con la finalidad de favorecer el respeto a uno mismo, a los demás y al medio ambiente. Así lo define Apanna, la Asociación para el Nudismo Naturista Argentino.

No hay muchos espacios de encuentro para quienes eligen andar con la piel al viento por ello queda para el ámbito privado o viajan fuera de la provincia. Aun así, hay una organización que reúne adeptos vía Facebook: “Nudismo Mendoza”, también un grupo cerrado y donde no se mostraron muy predispuestos a contar experiencias.

“Lo llaman naturalismo porque nacemos desnudos, es lo natural pero los seres humanos hemos ido cargando el acto de desnudarse de un montón de connotaciones y hasta de vergüenza”, consideró quien cada tanto viaja para sentirse libre en lugares donde la norma es el cuerpo sin telas.

“El prejuicio que hay tiene que ver con la desnudez y con el sexo, algo asociado en el imaginario colectivo, pero cuando vas te das cuenta que hay normas muy claras: no se puede tener sexo en lugares comunes, es algo puertas para adentro, se trata de liberarse de los prejuicios”, destacó.

Para Gustavo (46), su esposo, Mendoza es una provincia compleja para esto. Considera que de algún modo su experiencia también está asociada a la sociedad en la que vivimos, llena de prejuicios: “Con el nudismo sos libre, sos quien sos, nadie te cuestiona, ni te pregunta”, resumió.

Después se explayó en su teoría de la coraza. Explicó que, cuando uno se despierta, elige la ropa que considera adecuada para la actividad que tiene que realizar, es como el arma para salir a la batalla, una coraza que tapa el verdadero ser. “Uno es quien es cuando está desnudo”, subrayó.

Un acto de valentía

La pareja está junta desde hace 26 años y practican el nudismo desde 2015. Hicieron referencia a su primera experiencia, en una playa de México, sobre lo que –coinciden– no fue fácil. Había sido idea de Gustavo y ella tuvo algunos reparos, según contó él, sobre posibles relaciones con otras personas. Sin embargo, él aclaró que las reglas las ponían ellos y así pudieron dar el paso.

Fue necesario solo un momento de valentía: sacarse la malla, pero, después, todo fluyó, fue natural.

“Yo ya me había hecho a la idea, fue también un viaje interno, me daba un poco de miedo mi propia reacción, mis pudores y atender mandatos sociales, entonces pensé ‘mente abierta’, me hice un poco la superada hasta que me lo creí”, recuerda ella.

Él contó que la decisión fue por deseo de experimentar: “El primer momento es muy sexual porque es la carga que le damos al nudismo, el crack te lo hace la cabeza hasta que te sacas la malla”, relató. 

En esos espacios es usual realizar otras actividades como juegos o ejercicio y dicen que ya en esa situación el contacto con las personas también fluye más.

Ellos tienen tres hijas, de 10, 12 y 17 años. No andan desnudos frente a ellas, pero Gustavo dijo que si lo vieran accidentalmente cree que lo tomarían con naturalidad. Buscan tener algunos domingos solo para ellos y es en esas ocasiones que ni bien pueden eligen despojarse de la ropa.

Fuente: Diario Los Andes

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