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Mountain bike por los Senderos de Chacras

Principiantes y expertos, adultos y niños, hombres y mujeres, todos eligen los senderos para andar en bici. Como siempre, la montaña es la gran anfitriona.
Aire libre
14 noviembre, 2019

Mendoza y su geografía se prestan para la realización de cualquier actividad o deporte al aire libre. Montaña, ríos, arroyos, flora y fauna autóctonas son el escenario ideal para desconectar de la rutina y dedicarse a uno mismo. Los Senderos de Chacras forman parte de esta opción y son visitados por miles de deportistas todos los fines de semana.

Se llega a ellos a través de la ruta Panamericana, pasando el conocido local bailable “La Guanaca”, en Luján de Cuyo. Algunos llegan en bici hasta allí, “para ir entrando en calor”, reconocen. Otros cargan la bicicleta a su vehículo, estacionan en el ingreso al predio y pedalean prácticamente desde el inicio de la calle de ripio. Y, finalmente, los más “perezosos” ingresan con su vehículo alrededor de 2 kilómetros hasta un puesto ubicado entre montañas y árboles, estacionan, y ya están listos para la adrenalina. En los Senderos encontramos de todo. Personas solitarias, grupos de amigos que van a divertirse, pequeños grupos que van a entrenar, otros que, organizados en pelotones, se toman la situación de manera profesional y responden a las órdenes de un coach.

Las características del lugar tientan también a los motociclistas de enduro, aunque su ingreso está expresamente prohibido. Sin embargo, en más de una ocasión hay que estar atento, sobre todo en las “picadas” de bajada, porque pueden venir los muchachos motorizados, aunque, es cierto, el ruido del motor los delata a la distancia.

Referencias populares

Los ciclistas que han ido ya un par de veces conocen la terminología típica de la zona. Los diferentes caminos tienen nombres particulares: la subida de Mickey, la subida del Pepe, el camino del Cable Pelado, etc. Y hay algunas calles más anchas, que atraviesan de vez en cuando a esos senderos, denominadas “picadas”.

También hay elementos que son referencia para no perderse como “La casa quemada” o “La Tranquera”. De todas formas, cabe aclarar que, desde hace algunos años, la Municipalidad tomó cartas en el asunto y ha instalado la cartelería necesaria para que todos se ubiquen.

Por último, existen algunos lugares no tan populares, más exclusivos, conocidos por unos pocos. Como, por ejemplo, la cascada. Y es que, en días de calor y de ese sol típico mendocino, es una fija que terminás de pedalear y te echás un rato bajo el pequeño salto de agua, de no más de metro y medio, que conforma un arroyo de la zona. Eso sí, para llegar, habrá que averiguar y preguntar. Pero vale la pena.

Lo mejor de todo: es gratis.

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