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Binoculares en mano para ver aves en Bariloche

El avistaje de aves es un rubro en pleno crecimiento en Bariloche. El objetivo central es pasar un día completo en contacto con la naturaleza.
Aire libre
binoculares
| 10 febrero, 2020 |

El avistaje de aves es una opción que gana interesados en Bariloche y que tiene escenarios de sobra para maravillar. Victoria de la Torre se desempeña como guía de esa modalidad en la ciudad de Bariloche. Dijo que su propuesta nació de un concepto desarrollado en Japón hace años: los “baños de bosque”. Estos consisten simplemente en entrar en contacto con la naturaleza y asimilar en sus detalles. “En el bosque no hay wifi, pero sí hay conexión”, asegura.

De allí, derivó en la observación de aves, que tienen un núcleo activo de adeptos, tanto argentinos como extranjeros. Muchos de ellos con amplio conocimiento y experiencia con prácticas de “bird watching” en otras partes del mundo.

Según Victoria, se trata en general de personas mayores de 50 años, bien equipadas y respetuosas del ambiente. El avistaje de aves requiere “paciencia”, dice Victoria. Pero también en la zona existen lugares con éxito casi asegurado.

Ver y escuchar

En la estepa suele visitar “buitreras”, donde anidan e interactúan grupos de cóndores. También es posible divisar allí halcones, águilas moras, caranchos, aguiluchos, loicas y flamencos. Otro ámbito ideal es el bosque municipal Llao Llao. En ese caso los grupos de observadores, siempre reducidos, se internan en el “sendero de la Fundación”. El recorrido comienza bien temprano y dura alrededor de cuatro horas.

En ese ecosistema es posible escuchar y ver carpinteros gigantes, cachañas, churrines y otras especies emblemáticas del bosque patagónico. Por ejemplo, el chucao, el picolezna, el huet huet, el picaflor rubí y el come sebo. “El pasajero valora mucho el ambiente prístino y está orgulloso de identificar y marcar en su guía”, asegura Victoria. “Tratan de escuchar y ver en detalle con sus prismáticos. No hay una obsesión con la fotografía”. También suelen acercarse a las lagunas y costas lacustres, donde abundan aves acuáticas como hualas, patos barcinos, cauquenes y otros.

Un emprendimiento en pleno crecimiento

El objetivo central es pasar un día completo de campo, en contacto con la naturaleza. Victoria generó su propio emprendimiento, denominado Eco Joy Patagonia, con apoyo de la incubadora de microempresas del municipio.

Trabaja solo con grupos chicos (de cuatro personas como máximo), porque el avistaje requiere “silencio, observación y escucha atenta”. Victoria dice haber comprobadolos efectos del cambio climático. En Bariloche particularmente hubo muchas alteraciones luego de la erupción del volcán Puyehue, en junio de 2011. Desde entonces que “parecen haber sobrevivido los ejemplares más fuertes”.

El avistaje de fauna es un rubro “en pleno crecimiento”. La motivación de los turistas es conocer lugares únicos, identificar flora y fauna y disfrutar del entorno. La actividad tiene en Bariloche mucho terreno por delante y podría combinarse con otras excursiones. Flotadas en el río Limay, ciclismo de montaña, cabalgatas u otras modalidades de turismo activo.

Para quienes deseen participar en el avistaje de aves, se recomienda llevar abrigo, buen calzado, binoculares y cámara. Es aconsejable, también, cargar una guía de aves con fotos y descripciones. 

Fuente: Diario de Río Negro

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