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En la búsqueda de placeres

El placer de beber es asociado generalmente a otros como comer, conversar y oír música.
Vinos y Espumantes
Bodega Underground
| 25 diciembre, 2019 |

Un reciente informe científico confirma que la música influye en el sabor del vino. Nos encanta asociar melodías con momentos y fusionarlos con otras percepciones. Entonces, ¿por qué no habríamos de hacerlo con el vino?

El vino encierra todo un conjunto de aromas, gustos y sensaciones que casi podemos tocar, pero también es un universo sonoro. Y no solo eso, es capaz de expresarnos su melodía a través del gusto.

El maridaje sonoro se ha convertido en una gran apuesta de Enocultura, llegando a convertir una cata de vino en auténticas sesiones de Musicoterapia.

La investigación, que se presentó en la ciudad de Londres, ha dado como resultado que canciones son las más adecuadas a la hora de “catar un vino”. Así, para un buen Chardonnay, quedan mejor los ritmos refrescantes y alegres.

Marcelo Franchetti, Enólogo, junto a su socio Mauricio Boullaude, decidió iniciar su propio emprendimiento con la idea de buscar la máxima expresión del terroir de la uva, ir en busca de lo simple, lo natural, privilegiando obtener vinos con la menor intervención posible.

La Bodega Underground elabora sus vinos en huevos de hormigón de 2.000 litros y en ánforas de cemento de 3.000 litros.

Franchetti sostiene que el fenómeno de micro oxigenación y de movimiento continuo por corrientes de convección que se generan dentro de los huevos, le otorgan a los vinos una óptima estructura en boca. El objetivo primordial es obtener vinos vivaces, verticales, con fuerte carácter de terroir y con una máxima expresión de las variedades.

Vinilo Ruido Blanco es la línea dedicada exclusivamente a los vinos blancos y el primer ejemplar que vió la luz fue un blend conformado por Chenin y Chardonnay. La co-fermentación de estas variedades es al 50% de cada una con una crianza de 3 meses en los huevos.

Es un vino puntuado con más de 90 unidades. De aromas marcados con recuerdos a base de espumosos. De él se destacan aromas a avellana, damasco, durazno, mango, miel, ananá, té y flores blancas. En boca se expresa con una acidez muy equilibrada y aparecen extra a los anteriores, sabores como manzanas y nueces. Un abanico que se completa con una duración media y gratas sensaciones chispeantes de leves agujas.

Franchetti dice que siempre le gustó la música y la idea de bautizar a los vinos con el nombre de Vinilo obedeció a que querían dejar planteado desde el principio que estaban en la búsqueda de lo básico, de un volver a la esencia. Y qué mejor objeto para reflejar eso que un disco de vinilo.

A esto se le suma el hecho de que el blend se llama Ruido Blanco, lo cual y debido a que estoy marcado por la música también, me evocó aquel disco de Soda Stereo que editase en 1987 y del que elijo para maridar musicalmente éste Vinilo, como sugiere el estudio de Edimburgo, un tema vivaz y atrevido para la época como Persiana Americana.

À votré santé!

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