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Blanco infinito

El sentimiento que se experimenta cuando se está frente a las Salinas Grandes es difícil de poner en palabras.
Jujuy
17 agosto, 2019

La idea de visitar una salina, en un primer momento, puede no resultar tan atractiva. Sin embargo, uno va porque le dicen que vale la pena y lo que le contaron no tiene nada que ver con lo que está frente a sus ojos: una inmensa planicie blanca que llega al horizonte. Simple y movilizador, el sentimiento que se experimenta cuando se está frente a las Salinas Grandes es difícil de poner en palabras.

Situadas en el límite entre Salta y Jujuy, en el Altiplano, a las Salinas Grandes se puede llegar tanto desde Salta (a través de la Quebrada del Toro) como desde Jujuy (subiendo la Cuesta de Lipán). El punto máximo del recorrido es de 4170 m.s.n.m. Se trata de una imponente cuenca repleta de sedimentos que se vienen acumulando desde hace 10 millones de años. El blanco infinito y las piletas crean un entorno despojado y cautivante, en el que nos sentimos solos ante la inmensidad.

Las Salinas se pueden visitar durante todo el año, pero la mejor época es entre abril y diciembre, ya que en enero, febrero y marzo pueden estar inundadas, lo que complica el recorrido. Un clásico del norte argentino que no debés omitir de la lista para tu próximo viaje.

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