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Viva la Copita: un cambio de mirada

Entrevistamos a Carolina Zotta, fundadora de la cuenta Viva la Copita, quien nos explicó sobre este método de gestión menstrual que está cambiando la vida de muchas personas en distintos aspectos.

Salud y Estética
Carolina Zotta

Abrir la cabeza: eso es lo que necesitamos para generar cambios positivos en nuestras vidas. Salir de la cajita que nos vendieron ya ensamblada, buscar otras perspectivas. Sacar el piloto automático, frenar y mirar. Hay otras opciones. Tomar consciencia de nuestro cuerpo y del planeta en el que vivimos es el puntapié que impulsa muchos de los cambios que podemos generar para vivir una vida más plena, buscando el bienestar en aquello que elijamos.

Puede sonar exagerado, pero comenzar a utilizar la copa menstrual, a muchas, nos cambió la vida. Porque no se trata solo de la elección de un producto sobre otro, es un cambio de mirada, una nueva relación con nuestro ciclo. Es involucrarnos con lo que pasa en nuestro cuerpo y en el ambiente. Es sacar el chip de lo descartable y hacernos cargo de nuestro proceso, luego de décadas en las que la menstruación era algo de lo que no se hablaba.

Carolina Zotta es comunicadora y emprendedora. A ella, de una forma todavía más profunda, la copa le cambió la vida. Lo que comenzó como un proyecto para vender un producto, se convirtió en una comunidad de personas que están movidas por una inquietud en común: la menstruación sostenible. Y todo lo que ella acarrea. La cuenta de Viva la Copita hoy tiene más de 180 mil seguidores, que evacúan allí dudas sobre el uso de la copa, pero también encuentran un espacio donde se tratan cuestiones de género y salud reproductiva, entre otras.

Todo esto le abrió a Caro un nuevo camino, en el transcurso del cual descubrió que hay mucho por hacer en materia de gestión menstrual y educación sexual y reproductiva.

 

Viva la Copita es mucho más que una tienda online. ¿Cuál es el espíritu del proyecto?

Carolina Zotta: Empecé vendiendo copitas a modo de “changa”, sin pensar que se iba a convertir en un trabajo y en un proyecto muchísimo más amplio. No tanto tiempo después, la venta de los productos y la distribución abrió toda una pata que tenía que ver con recibir las dudas y las inquietudes de quienes se llevaban este producto, que no iban tanto de la mano del producto en sí, sino más de información sobre la menstruación, sobre el ciclo, incluso sobre la ovulación. Es un mapa que se abre a partir de la distribución de productos de gestión menstrual y las dudas que vuelven de eso, que llevó a toda una pata más de investigación, educativa, que hoy tiene el fin de acercar información y que los productos de gestión menstrual –además de ser sustentables, ecológicos– sean una vía de acceso a tener más información, a cuestionarnos un poco más sobre el cuerpo y a conocer más. Cuando nos relacionamos con el ciclo, y con la sexualidad en general, desde un lado nuevo –que está vinculado con lo ecológico, con lo reutilizable, con el hacernos cargo–, se abre una pata de conocimiento que va de la mano de todas las demandas que hay hoy desde los feminismos y desde los movimientos, que es conocer el cuerpo, apropiarnos del cuerpo y también tomar más decisiones sobre eso. Nos damos cuenta de que hay mucha desinformación y estamos intentando bajar data y que los productos de gestión menstrual sean una herramienta para eso.

 

Cuando hablamos de gestión menstrual, entiendo que va más allá de elegir uno u otro método. ¿Qué concepto lleva detrás?

CZ: Hablar de gestión menstrual, más allá del método, justamente tiene esto de gestionarnos, de hacernos cargo. Me parece que tiene que ver con que somos personas que menstrúan y, por ende, tenemos que hacer algo con eso, con ese ciclo. Lo podemos anular, lo podemos vivenciar, lo podemos gestionar de manera ecológica, lo podemos gestionar de manera descartable, y todo eso tiene que ver con el impacto que vamos a tener nosotres en la comprensión del ciclo. Porque no es lo mismo hacerte cargo lavando el producto de gestión menstrual que estás utilizando, volviéndolo a colocar, aprendiendo sobre el cuerpo para que ese uso sea lo más aprovechable posible, que “me saco una toallita, la tiro a la basura y no me importa nada más”. Me parece que siempre estuvimos muy alejados de los procesos del cuerpo, entonces, gestionar la menstruación tiene que ver con esto de hacernos cargo. Mucha gente, a partir de elegir el producto de gestión menstrual que sea, que en general es más linkeado a lo ecológico, tiene ganas de pasar a vivir el ciclo de otra manera y con un carácter menos de vergüenza, de sufrimiento, y todos estos estereotipos que nos fueron metiendo en la cabeza y que toda esta nueva movida nos permite reformular.

Carolina Zotta

¿Qué es la menstruación sostenible?

CZ: La menstruación sostenible es una forma de vivir y de transitar el ciclo de manera en que los recursos, en cuanto a los productos que utilizamos, tengan en cuenta que hay próximas generaciones. Lo sostenible implica un uso responsable de los recursos entendiendo que no podemos agotar todo, sino que atrás vienen otras generaciones que también tienen que contar con la posibilidad de poder utilizarlos. Se trata de no agotar los productos, sino utilizarlos de manera consciente. Por eso hago tanto hincapié en lo ecológico. Y la menstruación viene con la misma línea. Vivir una menstruación sostenible también es poder entender que es un proceso que nos va a acompañar un montón de tiempo, que está bien que suceda porque es un indicador de salud, un signo vital. Entonces, poder vivir la menstruación de esta manera, de manera sostenible, también implica no estar desconectado de eso, sino tratar de ayudarnos a que ese tránsito sea lo más sano posible, tanto para nosotres como para el planeta, con los productos que usamos en nuestro cuerpo y respecto al impacto ambiental que terminan generando.

 

Todas las mujeres que conozco que probaron la copa sienten que fue un antes y un después en sus vidas, ¿por qué todas deberíamos intentarlo?

Hay una respuesta muy común que es “cómo no lo probé antes”. Y es lindo eso, es lindo porque me parece que la copa, al ser un producto tan disruptivo con lo que ya conocemos, que no absorbe, que se tiene que colocar bien, que implica un autoconocimiento, nos explotó la cabeza a un montón de personas. Y creo que está buenísimo también esto de que nos lo pasamos entre conocidos. Pero yo no sé si todas deberíamos intentarlo, yo creo que responde al orden del deseo, si a vos te da la curiosidad y lo querés intentar, está bueno el camino, pero también podés no querer hacerlo, también podés no querer introducir nada en tu cuerpo, y también está bien. Creo que, mientras no sea una decisión basada en el miedo, sino justamente una decisión, vale lo que se elija, incluso lo descartable. Creo que está bueno que se invierta la masividad. Hoy por hoy, lo más usado es lo descartable; bueno, ojalá en algún momento sea lo reutilizable. Pero me parece que, a veces, la copa se impone mucho, y no nos tenemos que olvidar que tiene que ser algo deseado, que uno tiene que querer utilizar ese producto y que no se puede imponer, por más de que yo te voy a decir que es comodísimo y a mí me ha cambiado mucho la forma de gestionar mi menstruación, pero también existe gente que no lo quiere utilizar y eso también está bien y hay que respetarlo. 

 

¿En qué se vincula la gestión menstrual con la ESI (Educación Sexual Integral)?

CZ: Se vincula desde la parte de la educación, porque no hemos recibido educación menstrual. De hecho, creo que la poca educación menstrual que podemos reconocer es la dada por empresas privadas, que en realidad era una promoción de sus productos descartables. Hoy por hoy se plantea poder hablar de menstruación no en términos reproductivos, sino en términos de salud, y poder bajar otra línea que justamente la aleje de una cosa que te pasa que no sabés bien qué es y no está relacionada con nada, pero “bueno, ponete esto y que nadie se entere”. Esa línea dejarla de lado y pasar a explicar que esto responde a un ciclo hormonal, que hasta lo que comemos influye en ese ciclo hormonal y cómo se desarrolla, que esto te pasa de tal o cual manera, que te pasa tanto tiempo y que tenés todas estas opciones para gestionarlo. Y que, si hay algo que no te cierra con tu vivencia en el ciclo, hay instancias para consultarlo. Porque también tanto silencio y tanta visión de la menstruación como una cosa de la que no se habla, de la falta de educación, de la falta de visibilidad que hay alrededor de esto, lleva a que mucha gente calle determinadas cosas. Y hay que poder hablarlo, porque se pueden encontrar soluciones y no dejar esto como un sufrimiento del ámbito privado, sino visibilizarlo a toda la sociedad. Al estar incluido en la ESI, quienes militamos que no se plantee desde un lado reproductivo, sino que sea desde un lado mucho más integral, también pedimos que sea abierto a toda la sociedad. Las clases de ESI solían ser solo para mujeres. Dividían al curso; a los varones se les entregaban preservativos, reforzando esto de que la menstruación es algo reproductivo, y a las mujeres se les entregaban toallitas y tampones a modo promocional de una empresa. Entonces, que hoy por hoy las clases las podamos tener todes en un mismo salón, interpelando también qué es la menstruación para los varones, permite que esto pase a ser justamente algo entendido por toda la sociedad y no solo por la gente que menstrúa. También entendemos que eso es necesario, que todes entendamos qué es. Y cómo acompañar.

 

¿Creés que la copa menstrual y esta nueva mirada sobre la menstruación sostenible es parte de una revolución femenina que se está dando en la Argentina y en el mundo?

CZ: Sí, creo que la copa menstrual es la herramienta que nos permitió hablar de menstruación desde otro lado y volcarlo un poco más a la esfera pública, porque es un producto muy disruptivo, es un producto distinto a lo conocido. En algún punto, las toallitas de tela, por ejemplo, que serían la alternativa ecológica a las toallitas descartables, responden a una misma lógica. Es un producto que ya se utilizaba. Pero la copa es algo muy nuevo en cuanto a tecnología en este ámbito. Y nos permitió hablar de la menstruación en un contexto donde se reflota todo lo que tenga que ver con el cuerpo y la vivencia del cuerpo. Entonces, me parece que va super de la mano y que impulsa mucho el tema. Desde ese lado, lo celebramos muchísimo. Hoy por hoy a nivel mundial se están dando políticas en torno a la gestión menstrual que son muy interesantes y considero que sí, que va todo de la mano este nuevo impulso que está teniendo el producto. Lo que siempre reflotamos desde los activismos es la necesidad de información y de educación. Más allá de que este es un producto disruptivo que está buenísimo y que cambia la vida menstrual de mucha gente, es clave que esto se acompañe con educación. Si no, ahí se rompe una línea que es fundamental que esté trazada, que es el uso de los productos con educación, que a su vez lleva a otro tipo de gestión menstrual y de vivencia del ciclo.

 

También formás parte de Matriar, una ONG de derechos sexuales y reproductivos. ¿Cuál es el trabajo que hacen con la organización?

En Matriar trabajamos derechos sexuales y reproductivos, y en este momento tenemos un relevamiento dando vueltas sobre la experiencia anticonceptiva en el país, con el fin de juntar data dura, porcentajes y números, sobre lo que pasa en el país con los anticonceptivos.

Matriar tiene como misión desarrollar acciones, políticas educativas, de cuestionamiento hacia el sistema médico hegemónico y el manejo que hace sobre nuestros cuerpos. Somos muy pasives todes frente a un sistema médico que tiene una jerarquía en donde decide sobre nuestro cuerpo. Y hoy por hoy, que hay tanta necesidad de hablar y de visibilizar determinadas cosas, nos parece importante contar con información de base científica. Dentro de la organización hay profesionales de la salud que hacen una curaduría superinteresante de todo lo que el sistema médico hace sobre nosotres, y con información actualizada. También para cuestionar algunos tratamientos que se dan a modo muy general y que no tienen resultados positivos sobre quienes los sufren. Y también esto de dar voz, que es un poco lo que busca la organización, dar voz a todas las personas que sientan que hay algo en términos de derechos sexuales y reproductivos que cuestionar en relación a lo que han recibido del sistema médico hegemónico.

 

Si querés participar del relevamiento de Matriar, podés hacerlo a través de este link: https://forms.gle/VZUS5rjXisoPKsZTA

Fecha de Publicación: 12/04/2021

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