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Una tienda que resiste al paso del tiempo

La tienda Ultramar es uno de los comercios más antiguos de la ciudad de Santa Fe. Ofrece ropa de calidad y de características que ya casi no se encuentran.

A metros de la esquina que forman las calles La Rioja y San Luis, la tienda Ultramar permanece en el local en el que fuera fundada hace 90 años. Las postales de aquella época la muestran casi igual; el frente ha sufrido pocas modificaciones, salvo en las vidrieras que se agrandaron. El mobiliario interior pareciera ser el mismo y  el inmueble en sí, ha sido objeto de intervenciones para su mantenimiento, ya que son muchos los años que lleva en pie y la humedad de Santa Fe hace estragos en zócalos y techos.

Dada su cercanía al puerto, que se encuentra cruzando la calle San Luis en su unión con Av. Alem, comenzó como un establecimiento dedicado a la vestimenta para los empleados portuarios y para la navegación. Al arribar a la ciudad y  con tiempo  para recorrer las calles aledañas, hacer alguna comida en tierra firme, disfrutar del Parque Colón con su famoso Palomar y proveerse de algunas prendas que hicieran falta, también los marineros concurrían a la tienda. Mientras ellos miraban las vidrieras, era común ver acercarse mujeres de diferentes edades iniciando una charla que, una vez efectuada la compra, llevaba a acompañar al visitante en sus paseos. Según el anecdotario local y  decir de los experimentados, estos paseos terminaban en alguno de los varios hoteles alojamiento que pululaban en la zona.

Adaptarse a la coyuntura

Con el correr del tiempo, la tienda fue testigo y víctima del decaimiento de la actividad portuaria. Dejó de contar con la clientela que la había mantenido funcionando regularmente y por ello, comenzó a ampliar el espectro de vestimentas de trabajo y de calle, incorporando gran variedad  con calidad garantizada por las marcas más reconocidas en el rubro. La marca Ombú la convirtió en el único lugar donde se podía encontrar toda la gama de prendas vistiendo al trabajador rural principalmente, de pies a cabeza.

Cuando, hace pocos años y por esos caprichos de la moda, las bombachas de gaucho se impusieron entre los adolescentes y jóvenes, la fama de la tienda Ultramar, con su stock de Ombú, recorrió la ciudad y contribuyó a justificar su permanencia entre los negocios del medio.

Hoy en día, la tienda Ultramar continúa ofreciendo sus luminosas vidrieras y atrayendo al público más variado qu,e a pesar de tener a pasos de ella el Shopping del puerto, sabe que encontrará en la vieja tienda no sólo lo que le hacía falta, sino  también algunas novedades incorporadas al stock, con las que se suele atraer a los clientes y  seguramente captar nuevos.

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