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La larga distancia

Las llamadas telefónicas de larga distancia fueron una aventura de final imprevisible en esa Argentina de ayer

En el siglo pasado, realizar una llamada telefónica de larga distancia, era un procedimiento más o menos engorroso, según desde que tipo de teléfono se hiciera. Había 3 clases de teléfono: de discado automático, los menos comunes; los asistidos por operadoras y los de manivela. En los asistidos por operadoras hasta las 18 horas, luego reemplazadas por operadores, uno descolgaba el auricular y debía esperar que lo atendieran. La operadora decía “número” y se le indicaba la característica y el número. Luego de un compás de espera, se escuchaba el sonido característico de la llamada o el de ocupado. En los de manivela, se giraba rápidamente, hasta que atendía la operadora. Pero cuando se trataba de una llamada de larga distancia, todo era más complicado. Una vez que la operadora decía “número”, se le respondía “quiero hacer una llamada de larga distancia”. Como respuesta nos decía: “le comunico con la operadora (de larga distancia)”. Le informábamos el número de donde estábamos hablando y el de destino. Después de varios minutos nos decía: "Hay una demora de 5 horas”. Entonces teníamos dos opciones: aceptar, que era lo habitual, o rechazarla postergando el intento. Después de una espera indeterminada, sonaba la campanilla y la operadora u operador, confirmaba nuestro número y ante nuestra respuesta afirmativa decía “Hablen”, y se establecía la comunicación. Bueno, el término comunicación es optimista. En muchas ocasiones, la voz se oía cada vez más alejada, hasta desaparecer. Luego retornaba aumentando paulatinamente su intensidad. Era un vaivén insoportable, motivando repeticiones en ambas direcciones. El volumen era muy bajo. El costo de la llamada era elevado. Los primeros 3 minutos, eran la tarifa básica de arranque y luego, se cotizaba por minuto adicional. Habitualmente, las conversaciones eran cortas y se hablaba lo indispensable. El precio y las demoras, eran factores disuasivos para realizar estas llamadas dentro del país. Las llamadas a otros países, eran casi inexistentes. Las llamadas telefónicas de larga distancia fueron una aventura de final imprevisible en esa Argentina de ayer.

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