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El mítico café Ébano

El café Ébano fue el lugar de tertulias y reuniones más concurrido de Mendoza en la segunda mitad del siglo XX. La crisis bajó sus persianas.

Sobre la avenida Colón, al 432, de la Ciudad de Mendoza funcionó durante más de 50 años el mítico y recordado café Ébano. Si bien, en sus inicios, se relacionó con el poder político, luego de algunos años se instaló socialmente como el lugar de referencia para pasar un buen rato entre amigos, en pareja o solo. Los memoriosos recuerdan que su fundador, a principios de la década del 70, fue Roberto Sosa Paiva, alias Ribi, un dirigente radical muy conocido. El café Ébano fue uno de los lugares “top” del microcentro mendocino.

Más allá de su condición de café de alto nivel, el Ébano era mayormente visitado por la clase media mendocina. Abría las 24 horas y era una opción permanente para quienes buscaban desconectarse, por un rato, de sus responsabilidades.

Convivencia en paz

Como se ha aclarado, abría todo el día, todos los días. No obstante, los días jueves, viernes y sábado era una cita obligatoria para la juventud. La práctica común era ir a desayunar después del boliche o de alguna actividad de diversión nocturna. Claro que los horarios de la época eran distintos. En aquel entonces, se iba al boliche cerca de la medianoche y se terminaba a las 4 de la mañana. Por eso, el horario para ir al café Ébano era entre las 4.30 y las 5.

Fabián Agüero, de 50 años, un asiduo visitante del establecimiento en aquella época, rememora: “Resultaba simpático y llamativo ver en todas mesas del café Ébano a los adolescentes que venían de los boliches junto con los vecinos que bajaban a desayunar. Entonces, a las 6 o 7 de la mañana tenías una mezcla de gente mayor, que bajaba con el diario a desayunar, con la juventud que venía de los boliches de Chacras de Coria”.

Las personas de la época aseguran que Ébano fue único y hoy ya no existe un lugar similar. Es que en el café se respiraba buena onda, nada de riñas ni malentendidos. Diferentes generaciones convivían sin molestarse entre sí.  


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