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¡Dale que viene el aguatero!

En una época, en Santa Fe, como en muchas otras ciudades del país, para comprar agua había que esperar que venga el aguatero.

¡Agua, agua! El aguatero era un personaje reconocido en la ciudad de Santa Fe. Era quien transportaba y vendía agua para diferentes faenas del hogar. Al interior de las casas existían aljibes y pozos de brocal para abastecer con el vital líquido a aquellas familias. Estamoso hablando de los años 30.

El agua que traía el aguatero era tomada directamente del río. Para transportarla, utilizaba un gran tonel montado en un rudimentario carro tirado por bueyes o caballos. El agua se vendía por "canecas”. Eran medidas de madera que contenían unos veinte litros. Estos recipientes fueron, luego, sustituidos por latas. Estas implicaron, ya, toda una revolución.

Podemos afirmar que el aguatero fue el primer monopolizador del sistema de distribución del vital líquido elemento. Era el único encargado de tal abastecimiento.

En algunas ciudades de la Argentina, el aguatero tenía que estar registrado en alguna de las parroquias del sector para poder vender y transportar el agua hacia los vecindarios. Al sonido acompasado de los tañidos de su campana anunciaba que el líquido vital estaba disponible en su repartidor móvil.

El satírico escritor Manuel A. Segura, en una de sus comedias, habla de un aguador llamado "Ño Cendeja", quien pertenecía a la Parroquia del Sagrario y, habiendo sido militar, repartía el agua marcialmente, pues seguía usando su ya casi deshilachado uniforme en ese menester.

El aguatero también tenía el innoble oficio de ser el verdugo de los perros callejeros, a quienes ultimaba con una vara que siempre llevaba consigo. Era tremendo, pero según otra ordenanza municipal, así se prevenía que el mejor amigo del hombre contrajera la temida hidrofobia o mal de rabia, enfermedad animal tan común en la época, por la superpoblación canina que existía.

La modernización de las ciudades

Con el transcurrir del tiempo, esta costumbre se tuvo que abolir pues representaba un sanguinario espectáculo.  Ver al aguatero diezmando dichos animales a diestra y siniestra era un espanto.

La única competencia del aguatero venía del cielo. Mucha gente se abastecía con agua de lluvia juntada en los aljibes, si no la compraba a los aguateros que la traían del río, sin filtrar.

Con el tiempo, surgieron epidemias relacionadas con el no filtrado. Por ello, las autoridades decidieron encarar un plan sanitario racional

Años más tarde, se inventaron las vacunas y también se creó la primera empresa del agua, llegando esta directamente a sus consumidores a través de las primeras tuberías que se instalaron. Con esta innovación, la tecnología despojaba de su trabajo al legendario aguatero. Como tantos otros oficios, pasó a formar parte de la historia de una época que quedará por siempre en el recuerdo de los santafesinos.

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