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Anticuario Olivieri: recuerdos a la venta

Alejandra Cedrés y José Antonio Olivieri son los dueños del anticuario Olivieri, un local nostálgico, de antigüedades y “cosas raras”, el primero y único de la ciudad de Comodoro Rivadavia.

Una de las cosas que las personas no pueden despegarse es de los recuerdos. La nostalgia del tiempo pasado siempre está presente: un pariente, una plaza que ahora ya no está, una amistad u objetos y juguetes de la infancia y/o adolescencia. El anticuario “Olivieri” invita a recordar y abrazarse con esos recuerdos.

El local es parte de la cotidianeidad de la ciudad petrolera de Comodoro Rivadavia, la más grande de la provincia del Chubut. Desde hace siete años que invitan a recrear viejas sensaciones del pasado. Alejandra Cedrés y José Antonio Olivieri son los dueños de este local nostálgico, de antigüedades y “cosas raras”, el primero y único de la ciudad que acaba de cumplir 120 años de vida.

Sifones antiguos, cámaras, radios, vajillas, mobiliario, objetos de decoraciones de otros países y diversas épocas, juguete. Particularidades que muchas veces pasa más el valor afectivo, del recuerdo, que del material del que está hecho. Una muñeca como la que muchas de las abuelas tiene en una habitación de la casa, platos y vasos de diversos tamaños y significados: se puede encontrar de todo en el negocio ubicado en la avenida Sargento Cabral entre O’Higgins y Mendoza, al lado del cementerio oeste.

Desde hace casi 10 años que se encargan no solo de vender y comprar objetos, sino también historias, afectos y nostalgia. Cajas registradoras de viejos almacenes o de supermercados que ya no existen, bicicletas de los años 40 o 50, y uniformes de todo tipo. Todo se puede ver y encontrar.

Alejandra y José Antonio se encargan de buscar nuevos objetos para tener ahí: él se encarga de toda la gestión de encontrar y cerrar los tratos con vendedores de todo el país. desde más al sur hasta Jujuy, aunque el top lo encaran residentes de Rosario, Córdoba y Entre Ríos.

“Hace siete años que estamos, empezamos en un garaje muy chiquito; arrancamos trayendo pocas cosas y fuimos creciendo mucho. Hoy hay de todo en nuestra fanpage; mostramos muchas de las cosas que hemos vendido lo cual representa una especie de control para nosotros”, comentan ambos dueños y agregan que al vender, les queda cierta sensación de tristeza porque también representa un pedacito de su nostalgia: “Es difícil de hacerse de elementos para ofrecerlos luego. En Comodoro no solemos comprar nada y sólo tomamos en consignación o cambiamos algunas cosas con la gente por una cuestión de celeridad”.

“Tuvimos cosas exclusivas que quizás ya no volvamos a encontrar”. Los últimos años y la pandemia ha acentuado, que lo antiguo recobre otro sentido: ya sea porque nos hemos quedado en casa contemplando lo que ocurría y pensando sobre el pasado, las infancias y los recuerdos en familias.

Alejandra comenta que hace poco vendieron dos bicicletas antiguas de origen inglés: “Un chico vino a buscarla para su abuelo que era restaurador. Estamos hablando de bicis que son del año 50 y principios del 60. Se nos cayeron las lágrimas. Había otra señora jubilada que su familia tenía una bicicleta similar pero no se la prestaban. Vino y se la compro, no quería retocarla ni nada, era solo para tenerla”.

La venta no solo es eso: ambos dueños se diferencian de cualquier otro negocio porque averiguan la historia de este objeto, para poder contar con lujos de detalles todo lo que implica y significa; de donde viene, donde se usó, qué se usó: una explicación integral para contarlo con la misma pasión al futuro dueño.

El público es variado, de muchas edades: algunos es la curiosidad por imaginarse los tiempos pasados, otros por conocimiento y por querer recordarlo. La nostalgia comodorense se puede ver a través de todo lo que tiene el Anticuario Olivieri: “Lo mejor es conocer gente, descubrir todos los días algo nuevo, algo que no sabías. Hay clientes que solamente vienen a charlar, a ver cómo estamos y es muy agradable, la parte humana. Es un paseo en el tiempo”.

 

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