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Vacunación: justificaciones, excusas y otras sarasas

Un escándalo VIP sí, pero lamentablemente un mal de los argentinos en general, sin distinción de política.

Por Patricio Videla

Después del terremoto de viernes, que terminó con la renuncia con patada en el c... del inefable Ginés González y la jura silenciosa pero apurada de la Vizzoti en Olivos, tenían que llegar los descargos.

Primero Alberto, todavía chamuscado por la opereta del Rey de los Servicios que le costó su ministro estrella, con eso de que "con la vacuna no se jode", aunque con lo que ya se jodió nos alcanzó a todos. Se tomaron un día los demás involucrados, hasta que lleguemos a conocer la lista completa de privilegiados funcionarios y amigos con derechos K que fueron acreedores a la mágica inyección. Ayer aparecieron estos dos impresentables parásitos, el senador ultra K Jorge Taiana y el diputado ultra K y amiguito del Papa K, Eduardo Valdés, que presentaron una carta conjunta, tomaditos de la mano, para contarnos que como viajaban a México, se la dieron por la edad y las enfermedades preexistentes, pobrecitos. Que son personal estratégico y pertenecen a una categoría prioritaria, y que lo hicieron siempre asesorados por las máximas autoridades de Salud de la Nación, total Ginés ya está en su casa para desmentirlo.

 

Y hay más


Antes que Carozo y Narizota, pero mucho más sucio, saltó el modelo de gremialista K Hugo Moyano para tratar de explicar por qué él, su mujer y su nene de 20 años también fueron inoculados. Que preside dos obras sociales, y escuchá, su señora esposa y el niño, ambos trabajan en el Sanatorio Antártida, de su propiedad, y que, escuchate esta otra, que la partida se las dio el Gobierno de la Ciudad, cosa que repitió tres veces en el audio apuntando, ya que estamos, a ensuciar a Larreta. Lo que no contó es cuántas fueron las dosis y si ya se vacunaron sus empleados que son personal de riesgo reales, ¿viste?

Habló Ginés

También dio sus razones el rajado ministro, que ensayó su carta de disculpas, donde además de insinuar que su secretaria es una pelotuda, terminó con un larguísimo speech explicando que la fuente de todos los males es el neoliberalismo y qué él es inocente por ser demasiado inocente.
Esta madrugada hizo otro tanto el Perro buchón, diciendo que esa fea imagen de servicio que le endilgan, de espía siniestro y delator la construyeron los medios, y eso no se condice con lo buen tipo que es, tan íntegro e idealista, que un error lo tiene tiene cualquiera, y que la gente es mala y comenta.

En fin, qué se puede agregar a algo tan habitual en el kirchnerismo. Jamás se hacen responsables de nada, así los pesquen a todos juntos metiendo las manos en la masa, tirando bolsos a conventos, o poniendo el brazo en los sótanos del ministerio de Salud para que los vacunen a ellos antes que a quienes exponen su vida a diario para salvar la de los pacientes con covid. Eso sí, son muy rápidos y ocurrentes para buscar a quién echarle la culpa, Verbitsky que estaba en un mal día, los medios hegemónicos, la oligarquía agroganadera, el sionismo internacional, el heteropatriarcado o el personal del Hospital Posadas que los vacunó, que es muy alcahuete y fueron a contarle todo a Clarín, los resentidos.

La culpa en el fondo es nuestra. Somos nosotros los que no entendemos lo importante que es para el kirchnerismo la amistad, la lealtad y los códigos. Si hay delito, nadie tiene que enterarse, y el que habla o se va a su casa o aparece con una bala en el baño. Pero si se llega a destapar, nos hacemos los boludos y le echamos la culpa al Gran Bonete.

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