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Que los hay, los hay

Un hombre denunció que parte de su ganado sufrió un ataque proveniente de una nave voladora no identificada.

En Ojo de Agua, Santiago del Estero, un hombre denunció que parte de su ganado sufrió, por segunda vez en menos de un mes, un ataque proveniente de una nave voladora no identificada (el famoso OVNI) de luces rojas. Ya en la comisaría, el hombre de 73 años de edad (la verdad, lo admiro, yo no sé en qué estado voy a llegar a ese momento de mi vida, si es que tengo la suerte de llegar, lo que sí me imagino es que no voy a estar capacitado para cuidar de ningún ganado) le echó la culpa a fuerzas paranormales por el estado en el que quedaron los animales. 

Como en Santiago del Estero son gente de bien, le creyeron al buen hombre y le mandaron un veterinario del SENASA para que constate los ataques. Renzo Capellini, el funcionario a cargo de la revisación, confirmó que podríamos estar frente a un hecho paranormal. Menos mal, no me habría gustado que al buen hombre lo tomaran para la chacota. Sin embargo, me detengo a pensar en la palabra que usó para explicar el hecho: “paranormal”. No está del todo mal usada, después de todo se define como paranormal aquello que no tiene explicación científica y no se ajusta a la leyes de la naturaleza. Pero no deja de sorprenderme que esa palabra conste en un expediente de este siglo. El doctor Capellini no se refirió al incidente como “algo difícil de explicar” o “sin explicación aparente de acuerdo a las pruebas”. No, el doctor eligió la palabra “paranormal” como quien intuye una explicación que no vendrá de la naturaleza sino de los cielos, mejor dicho de algún lugar recóndito de la galaxia. 

En un esfuerzo de producción tuvimos acceso a parte del texto de la denuncia policial, del cual transcribimos algunos fragmentos con comentarios: Cumplo en llevar a su conocimiento que en el día de la fecha a horas 10:30, radicó denuncia penal en esta Dependencia Policial el Ciudadano BAEZ, RAUL GUSTAVO, de 73 años de edad, en contra de AUTORES DESCONOCIDOS, (las mayúsculas corresponden a lo detallado en el original, acá no sé si el que le tomó declaración no lo estaba bardeando) argumentando en su relato que aproximadamente quince días atrás se dio con la novedad de que diez animales se encontraban muertos y tres de estos mutilados, sin lengua, sin ojos y sin parte del aparato reproductor. Por lo que junto a su hijo MAURO BAEZ, médico veterinario, realizaron una práctica quirúrgica para examinar y tratar de determinar la muerte de los mismos, acotando que le es muy llamativo que ningún animal como cuervo, zorros, hormigas y/o cualquier animal carroñero no se le acercaron (los animales serán carroñeros pero no boludos, andá a saber qué dejaron los aliens adentro). De esta situación fue informado el Fiscal de Turno, y a horas 17:00 el Comisario Guzmán Báez y personal de la sección Criminalística juntamente con el médico veterinario Renzo Capellini de SENASA se dirigieron al lugar. Se hace notar que el Dr. Capellini no pudo extraer muestras para analizar en el laboratorio por el grado de descomposición de los animales, manifestando que nunca había visto mutilaciones de ese tipo y podría tratarse de un caso paranormal (muy científico que digamos no es el término, pero ante todo, creerle al ciudadano, estoy de acuerdo con el Dr. Capellini), acotando que ese tipo de incisiones únicamente lo realiza un bisturí láser. 

Bueno, no sería tan raro que los aliens tengan un bisturí láser, si pueden viajar en el tiempo y el espacio, quizás para ellos sea lo que un destornillador para nosotros. Cosa e´mandinga.

 

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