Skip to main content

¿Qué demonios es el agua?

Si permitimos que se nos forme el callo vamos a perder la sensibilidad para siempre.
Lo peor de nosotros
Si permitimos que se nos forme el callo vamos a perder la sensibilidad para siempre.
05 diciembre, 2019

Lo que van a leer ocurrió en La Pampa, más específicamente en la localidad de Castex. La verdad, todavía me cuesta creerlo. Cuando me crucé con la noticia, entré porque me pareció que lo que decía el titular no podía ser cierto. Pero era. Lo que leí fue lo siguiente: “Mató a una mujer, violó a otra, prendió fuego la casa y huyó”. Un poco hiperbólico, ¿no les parece? A la realidad le da igual ser hiperbólica o no. Se limita a ser (esto en griego suena más lindo, se los juro).

El hecho en sí mismo es el siguiente: un “individuo” (no sé qué palabra usar para describir a este ser humano) se metió a robar en una casa –que ya que estamos aclaro que está a metros de la comisaría y de la plaza céntrica de la localidad− donde había una mujer de 85 años. El individuo la atacó con un elemento contundente en la cabeza, lo que le produjo la muerte. Al escuchar los ruidos, una vecina de 65 años se metió a ver si la anciana necesitaba algo. El “individuo” la golpeó y después la violó. Antes de irse prendió fuego la casa. Al haber fuego de por medio se complica determinar si hubo un robo o no, lo que impide determinar el móvil de semejante barbaridad.

Esto me hizo pensar en una historia que creo leí en un libro de Foster Wallace, un escritor estadounidense de lo mejor del siglo pasado (si no lo leyeron, léanlo es un poco pesado pero vale la pena). La historia cuenta que van dos pececitos jóvenes nadando tranquilos y se cruzan con un pez ya mayor, que los saluda: “¿Cómo están, chicos? ¿Qué tal el agua hoy? Una temperatura hermosa, ¿no?”, a lo que los jóvenes le responden “Sí, hermosa, tiene usted razón”. Una vez que el anciano se aleja, cuando ya no puede escucharlos, uno de los jóvenes le dice al otro: “¿Qué demonios es el agua? ¿De qué habla este viejo?”. La anécdota, bastante simplona hay que admitirlo, adquiere cierto valor cuando se la piensa un poco más: si nos acostumbramos mucho a algo es probable que dejemos de detectarlo. ¿Somos conscientes del oxígeno que hay en el aire que respiramos o lo damos por hecho? En términos de inseguridad, me parece que vamos en esa dirección: no puede ser que aceptemos, por más que sea esporádico, que un tipo mate a una anciana, viole a su vecina y prenda fuego una casa. No permitamos que se nos forme el callo. Porque una vez que se formó, la sensibilidad se pierde para siempre.

Rating: 5.0/5. From 1 vote.
Por favor espere.....

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

X