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Poncho Verde, el libertador ludópata

Poncho Verde fue un misionero luchador que de no tener nada pasó a formar parte de la más alta sociedad y lograría convertirse en una leyenda.
Lo peor de nosotros
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| 12 febrero, 2020 |

Poncho Verde es una leyenda de la provincia de Corrientes. Habla sobre un misionero que llegó en 1810 a Corrientes para establecerse ahí. Su apellido era Ponccio, pero, aunque haya una similitud sonora entre su apellido y apodo, no tienen nada que ver. Lo reconocían como alguien apuesto y valiente, se mezcló entre las tribus y habría liberado a más de 300 familias. En esos años la población solo se establecía sobre la ribera del Río Paraná, y Ponccio se instaló ahí.

Los que hablan de Poncho Verde lo destacan siempre como un hombre audaz, inteligente y astuto. Su lucha junto a la gente lo ayudo a crear una imagen respetable y empezó a relacionarse con personalidades y, sobre todo, militares. En Misiones, su tierra natal, la vida era dura, pero en Corrientes todo había cambiado y Ponccio se había convertido en sargento del Ejército.

Ponccio tenía un espíritu de combate sobresaliente: habría participado en la campaña junto a Manuel Belgrano. En 1812, celebrando el 2° aniversario de la Patria, el gobernador ascendió al grado de alférez a Ponccio.

Todo parecía perfecto

Ponccio había cambiado su vida, formó una familia con su esposa y tres hijos. Ya no pasaba las necesidades que tenía en Misiones. Era un sujeto reconocido por todos y con un rango social importante. Pero no todo es perfecto: Ponccio tenía un problema, el mismo que lo llevó a conseguir su apodo de Poncho Verde.

Ponccio era jugador. Luego de ser ascendido por el gobernador, fue a festejar a un billar. En el juego tenía la misma pasión que en la lucha, pero no tenía control. Había ganado mucho dinero y, además, había bebido demasiada caña. Con sus sentidos de audacia y razonamiento reducidos, no pudo retirarse del juego y terminó perdiendo todo esa noche.

El nacimiento de Poncho Verde

Ponccio no soportó la derrota y clavó su facón sobre la mesa de billar, lo que dañó el paño verde que la cubría. El dueño del local, Don Angello, le reclamó esta actitud, pero Ponccio no lo tomó bien y clavó su facón en el pecho del dueño. Don Angello quedaría tirado en medio de un charco de sangre. Ponccio, al ver eso, metió la mano en su bolsillo y le tiro unas monedas de plata y oro. Como parte de pago por los disturbios ocasionados.

Antes de iniciar su huida del lugar, Ponccio arrancó el paño verde de la mesa de billar y se lo puso como si fuera un poncho. Acción que determinó el nacimiento de esta leyenda. Ponccio huyó y se estableció en una pequeña isla con su familia. Era difícil de llegar, pero quienes lo veían decían que él siempre vestía aquel paño que convirtió en poncho.

Era muy buscado por las fuerzas, pero no podían encontrarlo. Pidieron al sargento Piris que capturara al conocido “loco del poncho verde”. Piris planificó una trampa, armó una fiesta, con el único fin de que Poncho Verde se acercara. Tal como lo había planificado Piris, Poncho Verde apareció. Lo reconocieron y empezó la lucha. Poncho Verde era un especialista con el facón, y con solo tres puñaladas terminó con la vida de Piris. Pero Ponccio había sido alcanzado por un golpe certero de Piris, una puñalada directo al corazón, la que determinó la última lucha de Poncho Verde.

La leyenda

Su familia puso una cruz donde quedaron los restos de Poncho Verde. La gente durante un tiempo lo veía, afirmaba que era el alma de Poncho que no podía encontrar la paz. Luego, dejaron de verlo. Hoy todo ha cambiado en lo que era la arquitectura de esos lugares. Algunos manantiales fueron entubados, se construyeron avenidas y ya no queda nada de esos tiempos.

Hoy esa avenida establecida se llama Gobernador Juan Pujol, pero popularmente se la conoce como Poncho Verde.

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