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Escabrosos detalles del asesinato del dueño de Manolo: ¿problemas de plata?

En medio de los trámites de divorcio, su futuro exsuegro le pegó cuatro balazos.

¿Hay algo más representativo de Mar del Plata que los lobos marinos del casino y los alfajores Havanna? Sí, hay algo: el restaurante Manolo. Yo pensaba que solo hacían churros y comida chatarra, pero hace menos de una semana mi hermana quiso ir y la acompañé. Me sorprendió: comí una de las mejores picadas de mar de mi vida. De todos modos, ese no es el tema de esta nota. De lo que quiero hablar es del asesinato de uno de sus dueños a manos de su futuro exsuegro.

Juan Manuel Santurián, tal es el nombre de la víctima, era uno de los dueños de la cadena que tiene locales en varias ciudades de nuestro país y en Miami. Junto con su hermana Claudia y el marido de ella, Avedis Sahakian, llevaban adelante la exitosa marca familiar. Además del negocio gastronomico  (de esto me enteré al mismo tiempo que me enteré del asesinato) la empresa tiene inversiones inmobiliarias: el edificio Boghoss II, en el que sucedieron los hechos, lo construyó la misma víctima. Para el momento del crimen tenía en marcha una importante inversión en la zona de Constitución para construir otro edificio. 

Santurián tenía dos hijas del primer matrimonio, Carolina y Natalí. Se divorció de la madre de las chicas cuando conoció a Romina Garcia, una empleada de Manolo, con la que tuvo otra hija, hoy de 14 años. 

Pero vamos a la cuestión que nos importa en esta nota ¿Cómo fue la situación que termino en el asesinato de Juan Manuel? Miguel Ángel García, de 70 años, padre de Romina, lo esperó sentado en su camioneta y lo mató de cuatro balazos en el garaje del edificio en el que vivía toda la familia (queda más claro que nunca que no hay que vivir cerca de la familia). Una vez seguro de que su futuro ex yerno ya estaba muerto, García se pegó un tiro en el pecho con la misma arma. Un tiro certero que le provocó la muerte al instante. 

Todavía no está muy claro el móvil, pero un dato no menor es que el empresario estaba tramitando el divorcio de su mujer, hija del asesino. Algunas versiones apuntan a que  estaba empezando a salir con otra mujer y que ese era el motivo de la separación. No es muy difícil imaginarse el enojo del suegro, pero que eso lo llevara a matarlo es un poco extremo. Otro dato importantísimo, que consta en el expediente, es que Miguel Angel vivía en un piso de Boghoss II que le había cedido Santurain cuando se mudó ahí con Romina. La separación de su hija lo obligaba a mudarse del lujoso edificio. 

Los peritos detectaron que el primer tiro no dio en el blanco, pero García, que tuvo un segundo para repensar lo que estaba haciendo, insistió y no falló: le pegó primero en un brazo y luego en el tórax, lo que lo hizo caer al piso. Ahí se acercó y le pegó dos tiros más: en la espalda y en la nuca. Lo que no se sabe es si hubo una discusión previa o si los tiros empezaron de una. Hay cámaras de seguridad en el edificio, pero no aportaron mucho a la causa porque no llegaron a captar todo. Según los investigadores se veia borroso, pero se pudo establecer que el atacante y su víctima eran las únicas dos personas en la cochera cuando sucedió todo. 

Me acuerdo de que mi viejo una vez me dijo algo que en su momento me pareció un poco salame, pero con el tiempo empiezo a valorar: no tener plata es un problema, pero tener mucha también. El pobre Santurián le daría la razón.

 

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