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El violador serial que es leyenda

Por las calles de Córdoba anduvo suelto un violador serial que atacó a casi cien mujeres. La historia te la contamos nosotros.

Rondaba el año 2000 cuando por las calles de Córdoba andaba suelto. Después se conocería como Marcelo Mario Sajen, el violador serial de Córdoba.

La ciudad universitaria no era la misma que hoy, claramente. El Parque Sarmiento menos. Por esos lugares atacaba el violador serial que convirtió en víctimas a 93 mujeres. No se sabe si fueron más. Solo 93 fueron las que lograron hacer la denuncia. Sin embargo, estiman que hubo más víctimas que, amedrentadas por el episodio y acorraladas por la sociedad, no pudieron hablar todavía. Con los relatos y datos aportados por las jóvenes, se logró hacer un identikit que circuló por los noticieros cordobeses y empapeló la ciudad. La búsqueda fue exhaustiva y duró varios meses, durante los cuales seguían sucediendo ataques del abusador.

Los casos

Las víctimas tenían entre 17 y 25 años. Las violaciones están documentadas entre 1991 y 2004. El culpable aparentaba tener una vida común, incluso tenía esposa e hijos. Las investigaciones dejaban a miles de sospechosos y no lograban dar con el verdadero violador. En 2004, tras un caso de violación en la terminal de ómnibus se descubrió que era Marcelo Mario Sajen. Los ataques sucedieron en diferentes lapsos de tiempo, y las zonas iban cambiando: Parque Sarmiento, San Vicente y alrededores fueron los lugares donde el violador serial actuó. Siempre con el mismo modus operandi, abordaba a sus víctimas en la calle a la vista de todos, las abrazaba como si fuera el novio y amenazandolas las llevaba a un descampado. 

Confirmaron su culpabilidad gracias a su mujer, Zulma Andrea Villalón, quien en un intento desesperado por comprobar que no era su marido el violador serial, accedió a dar una muestra de ADN de su hijo. Así confirmaron que coincidían con el ADN de las escenas de los crímenes

Si bien tenía entradas a comisarías y penales por diversos robos, no llegó a estar preso ni un día por las 93 violaciones probadas. Cuando se supo que era él violador serial que aterrorizaba a la provincia de Córdoba, trató de escapar y confesó a sus familiares “a la cárcel no vuelvo, antes me pego un tiro”. Cumplió con su promesa, cercado por la policía en el patio de una casa en Santa Isabel, se pegó un tiro y murió al día siguiente. 

Cuando su mujer se enteró le dió un ataque de presión y tuvo que ser hospitalizada, ella no creía que su marido era semejante monstruo. A pesar de que tenía una doble vida que incluía dos hijos con otra mujer y que se frecuentaba con dos amantes, Zulma lo defendió hasta el último minuto. No era un secreto en el barrio que “El Turco”, como le decían muchos, tenía dos familias que vivían a pocas cuadras una de la otra y entre las que se repartía el tiempo. Hasta se sabía que las dos mujeres sabían de la existencia de la otra y se saludaban con naturalidad. 

No es un hecho aislado

Para el 2000, hacer denuncias de abuso y violación era mucho más violento que ahora. Las cosas van cambiando, sin embargo 93 mujeres viven hoy en día con ese episodio grabado en su piel. Una de las víctimas que más activamente colaboró con la causa relató el calvario que significó el después de la violación en la justicia. En esa época los interrogatorios eran llevados a cabo en su mayoría por hombres, las chicas tenían que soportar preguntas que escondían la sospecha de que ellas habían hecho algo para excitar al violador a cometer el delito.  El sistema judicial y comunicacional tiene que comenzar a ser consciente de que estos no son casos aislados. En su momento Sajen era llamado la Bestia, el animal, el depredador. Hoy en día, sabemos que los violadores, ya sean seriales o no, son hijos sanos del patriarcado.

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