Ser Argentino. Todo sobre Argentina

El vecino alemán de San Fernando

Operaciones secretas dignas de una película de Hollywood pueden pasar a la vuelta de la esquina, sin que lo notemos. Como la que sucedió en San Fernando.

Cuando dicen que la realidad supera la ficción, la mayoría de las veces están en lo cierto. Operaciones secretas dignas de una película de Hollywood pueden pasar a la vuelta de la esquina, sin que lo notemos. Como la que sucedió en San Fernando, provincia de Buenos Aires, hace casi 60 años. Que la Argentina fue anfitriona de criminales nazis es sabido por todos. Que uno de ellos vivió entre nosotros durante más de una década lo notó uno de sus vecinos. Adolf Eichmann podrá haber culpado a la casualidad, a la mala suerte o al destino, pero aquel hombre decidió denunciar a su vecino alemán, y la información llegó al Gobierno israelí. Fue así como la noche del 11 de mayo de 1960, un comando del Mossad inició una operación secreta para secuestrar a Eichmann cuando bajaba del colectivo como un ciudadano más. Luego, fue sacado de Argentina de incógnito y apareció en Israel unos días después. Fue el primer líder nazi juzgado en ese país.

Retrocedamos un poco para explicar por qué Adolf Eichmann no era uno más y por qué su detención marcó un antes y un después para la comunidad judía. Durante la Segunda Guerra Mundial, Eichmann fue un militar de alto rango de las SS, su papel fue crucial en la llamada “Solución Final para el problema Judio”, tanto es así que le valió el apodo (lamentable, por cierto) de “arquitecto del Holocausto”. Él fue el encargado de coordinar las deportaciones de judios, de Alemania y otras partes de Europa, a los campos de exterminio.

Después de la guerra, con el peligro que significaba ser simpatizante de Hitler en algunas latitudes, Heimlich escapa a la Argentina y se instala en San Fernando. En ese momento era una localidad de casitas bajas y muchos terrenos baldíos. Un lugar ideal para pasar desapercibido. Cambió su identidad a Ricardo Klement y durante unos años vivió tranquilo.

Para la década del 60, el Mossad (Agencia Nacional de Inteligencia Israeli) recibe información sobre Heimlich y su radicación en Sudamérica. Empiezan a seguir la pista que les provee Lothar Hermann, un alemán judio emigrado a Buenos Aires. En el testimonio Lothar contaba que su hija había salido con un joven de origen alemán que no paraba de elogiar a Hitler por el Holocausto. El joven se llamaba Klaus Klement y no sospechaba que su lengua larga condenaría a su padre. Lothar era ciego debido a las torturas que había padecido en los campos de exterminio, pero la descripción que hizo su hija sobre el padre de Klaus aportó las pruebas que faltaban. El Mossad no tenía dudas de que se trataba de uno de los asesinos más buscados. 

Isser Harel, el líder de los servicios de inteligencia israelí, puso en marcha un plan para secuestrar a Eichmann y arrancarle la confesión que lo condenara. Para ese fin envió un equipo de 10 personas,los mejores en la institución, para capturarlo. Para resumir, Eichmann termina detenido, llevado a Israel y enjuiciado allí. Este proceso permitió a los judios hablar abiertamente del Holocauto y empezar a cerrar las heridas abiertas por la Alemania nazi. 

Los detalles de la captura son casi novelescos, por lo que esta historia digna de una película de Hollywood, espera su estreno dentro de poco. Titulada Operación final, la película cuenta con el protagónico del aclamado Ben Kinsley en el papel de Eichmann. Lo acompañan Oscar Isaac, Melanie Laurent, Nick Kroll y Greg Hill como los agentes del Mossad que llegan a la Argentina para capturarlo. 

Mientras esta producción hollywoodense está a punto de estrenarse, en el Malba se proyecta el documental El vecino alemán, que cuenta los años del oficial de las SS en nuestro país. Una buena excusa para conocer una historia que parece lejana, pero definitivamente es parte de nosotros. 

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