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De arquitecta a podadora

Te contamos la historia de la mujer que se vengó de su amante, cortándole los genitales con una tijera podadora. Seguro escuchaste hablar de ella.

“Quiero justicia, jamás quise matar”, fueron las declaraciones de Brenda Barattini, de 28 años. Ella fue condenada a 13 años de prisión por tentativa de homicidio. Su víctima fue Sergio Aníbal Fernández de 40 años. El acontecimiento sucedió en 2017, pero quedó para la historia. Fue un caso que trascendió a nivel nacional por lo insólito y violento: el caso de la mujer que le cortó los genitales a su amante con una tijera de podar. La situación habría surgido porque el atacado tenía videos de los encuentros sexuales con Brenda. Trascendió que ella se había enterado de que él expuso su intimidad, sin su consentimiento, difundiéndolos en sus grupos cercanos. 

Brenda contó que todo el episodio empezó cuando ella le pidió a su amante que borrara los videos del celular, después de enterarse de que los compartía sin su consentimiento, ante la negativa del hombre lo engañó con un jeugo sexual y lo terminó atacando para vengarse. La fiscalía estableció que fue un crimen premeditado, mediante diferentes pericias y por eso la condenó a prisión. 

Otras versiones apuntan a que el motivo de la venganza no tenía que ver con videos íntimos sino con una infidelidad de parte de Fernandez.

Cómo fue

Sergio fue vendado y atado por Brenda. En una situación que apuntaba a ser erótica, pero terminó en lo peor. Con unas tijeras podadoras, la arquitecta le dañó los órganos genitales a su amante, provocando que el hombre tuviera que ser internado e intervenido quirúrgicamente. El ataque le produjo heridas profundas pero después de las primeras curaciones quedó internado en observación, para prevenir posibles infecciones ,y se confirmó que no corrió peligro su vida. 

 El episodio sucedió en el barrio de Nueva Córdoba, que se caracteriza por ser una zona donde la mayoría de los habitantes son jóvenes y usualmente hay fiestas. Sin embargo, es muy extraño que se den casos como este, ya que, el barrio dentro de su dinámica jovial es bastante tranquilo. Quienes salvaron al hombre fueron los vecinos que escucharon gritos y no dudaron en intervenir.

Llama la atención la insistencia de la condenada en que se haga hincapié en sus intenciones, y no en el hecho central. Brenda declaró que nunca tuvo la idea de matar a su amante, solo hacer justicia por mano propia cortándole los genitales con una podadora. Emulando a la famosa Lorena Bobbit, llegó a la conclusión de que la mejor manera de hacer entrar a razón a su amante era atacar su virilidad. 

Según el  testimonio de la victimaria, habría sufrido manipulación y difamación por parte de la víctima. En el juicio admitió que había planificado el ataque pero que su intención no era matarlo, sino herirlo porque él “la trataba como un trofeo”. Sin embargo, la Justicia desestimó esta parte de su declaración y, por esto, Brenda cumple 13 años de condena.

Lo curioso es que todos sabemos los nombres de mujeres como Brenda Barattini o Nahir Galarza, quienes fueron automáticamente condenadas. Debo decir que las condenas fueron justas de acuerdo a sus delitos. Sin embargo, los medios no se encargan de difundir los nombres y apellidos de los hombres que antes de ser asesinados fueron los victimarios de estas chicas. Ni la justicia se encarga de encarcelarlos cuando suceden los hechos que llevan a sus víctimas a cometer acciones aún peores en la búsqueda de justicia. 

Como el caso de Lucía López o Anahí González. Innumerables son los casos en los que los abusadores quedan en libertad y lo que más conocemos es la información de la víctima hasta extremos casi íntimos. Eso también es lo peor de nosotros.

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