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Cuidado con naturalizar la culpa de la víctima

La culpa nunca es de la víctima. No dejemos que nos confundan.

La semana pasada, una mujer de mediana edad fue a comprar dólares, seis mil para ser precisos, hizo la transacción y se fue a una pizzería a tomar un café, para festejar, hacer tiempo o, simplemente, porque le gustaba el café. 

Patricia Riera, una odontóloga de 48 años, no se imaginaba que hacer una simple transacción y después pasar a darse un gusto por la pizzería de barrio le costaría tan caro. 

Alguien la marcó en la cueva (o en el banco, no tengo muy claro dónde los compró) y, cuando estaba por la mitad del jarrito, entró un chorro que, con bastante violencia, le arrancó el bolso donde tenía la plata. Según declaró la víctima, visiblemente afectada por el hecho (imagínense perder esa cantidad de dinero), había más gente en el bar con sus bolsos apoyados en alguna silla, sin embargo, el ladrón fue directo hacia ella. La apuntó con un arma y le arrebató la cartera con tanta violencia que la dejó lastimada en la cara y los brazos. Enseguida se dio a la fuga en la moto de un cómplice que lo esperaba afuera de la pizzería. Todo quedó registrado en los videos de las cámaras de seguridad del lugar. Un vídeo que circuló por todos los canales, y que se reprodujo en cuanto noticiero hay en la grilla televisiva. Como es común en estos casos no sirvió para identificar al malviviente, mucho menos para recuperar los ahorros de Patricia.

Hasta acá los hechos objetivos. Ahora los subjetivos, los que nos permiten parar un poco la pelota y ponernos a pensar. Lo primero que se dijo (o se dio a entender) es que la culpa era de la mujer por no haber encanutado la plata ni bien salió. Si me preguntan a mí, yo me habría tomado un tren bala hasta el lugar en el que tuviera pensado guardar los dólares. Ni bien me hacía con la plata salía corriendo a ponerlos en la caja fuerte, o debajo del colchón. Yo no habría ido a tomar un cafecito, porque la verdad para eso tengo tiempo después, con la fortuna a salvo.

Pero, la culpa del robo ¿es de la mujer? ¿No hay ninguna responsabilidad en el chorro?,¿nada para achacarle al que la marcó al momento de la compra? y sobre todo, ¿no hay responsabilidad en las fuerzas de seguridad? Porque, hay que decirlo, fueron incapaces de impedir un asalto dentro de un bar a las 12 del mediodía. A plena luz del día no pudieron cumplir con su deber de proteger a los ciudadanos. Tenemos que ser muy cuidadosos cuando pensamos “de quién es la culpa” de este tipo de cosas. Porque si nos dejamos vencer por el impulso primitivo de “que se joda por no haber tomado las precauciones del caso”, estamos tan cerca del “algo habrá hecho” que me eriza los pelos de la nuca. Yo quiero vivir tranquilo y pensar que si alguien me arranca la mochila dentro de un bar la culpa no es mía, tenga 6 mil dólares o un libro usado de 80 pesos. La culpa nunca es de la víctima. El que debe ser juzgado es el que comete el robo, no quién fue robado. No puede ser que se le achaque a la víctima todo lo que podría haber hecho para que no le pase. Atrás de cada Patricia siendo violentada en una confitería hay miles diciendo  "se lo buscó", "no estaba atenta". Tenemos que dejar de pensar así, de creer que la ocasión hace al ladrón, y empezar a darnos cuenta que el ladrón es ladrón y debe ser el único en el que recaiga la culpa. No dejemos que nos confundan. 

 

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