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3 empanadas…

Un penal inmortalizado por un motín sangriento, un intento de fuga, 8 días de toma y por comer empanadas de carne humana.
Lo peor de nosotros
Un penal inmortalizado por un motín sangriento
25 enero, 2020

3 empanadas o algunas más, hechas de carne humana, son las que comieron algunos protagonistas de esta historia.

Se trata del intento de fuga más sangriento de la historia argentina. El de la Unidad 2, o Penal de Sierra Chica (cerca de Olavarría), en Semana Santa de 1996. Ese en el que aun hoy está alojado Carlos Robledo Puch.

Sierra Chica parecía un penal de máxima seguridad. Digo «parecía» porque los presos sabían que esa Semana Santa, como tantas otras, la guardia estaría más relajada. Suena raro, entonces, que en 138 años solo se haya escapado un preso.

El motín

El sábado al mediodía, Marcelo Brandán Juarez y sus 13 cómplices iniciaron una pelea contra la banda de Agapito Lencina. Como pantalla del intento de escape.

En medio de la revuelta, intentaron ganar la calle, pero los guardias mataron a un reo. Con lo que quedaron 12. «Los 12 apóstoles». Que se replegaron en los pabellones, en donde la batalla era campal. Para ese momento, la banda de Lencina ya había sido liquidada por la de Brandán Juarez, a tiros y machetazos.

Y acá entran las 3 empanadas

Los amotinados, al mando de Brandán Juarez, tomaron dos guardias de rehenes. Algunos presos no quisieron sumarse y se atrincheraron. Otros se cobraron viejas deudas entre ellos. El tema duró ocho días.

En alguno, los de Brandán mutilaron a los de Lencina, rellenaron tapas de empanadas con sus pedazos y las cocinaron en uno horno de los hornos. No sin antes jugar a la pelota con la cabeza de Lencina. Luego repartieron las empanadas entre presos y rehenes.

La pobre jueza de la causa

María de las Mercedes Malere y su Secretario llegaron desde el juzgado para negociar. Terminaron como rehenes, obvio. Y la jueza violada por varios presos.

Quizá antes de la barbarie los pudo convencer de que liberaran rehenes. Porque eso fue lo que empezaron a hacer, con el correr de los días. En los que la violencia interna y las demandas solo pueden explicarse en lo drogados que estaban los presos. «Pajarito» era el elixir utilizado: levadura fermentada, cáscaras de fruta y agua hirviendo. Fueron días de negociaciones, locura y empanadas de humano. Los dos guardiacárcel y los magistrados quedaron para el final de los liberados. Se rindieron el domingo de la siguiente semana.

El final

En febrero de 2000 se realizó el juicio, en el penal de Melchor Romero. A 200 metros de la sala, se dispusieron 3 celdas para «Los 12 apóstoles» y 12 presos más, que participaron en otras peleas. Ellos lo siguieron por circuito cerrado de tv. Fue la primera vez que se realizó un juicio así. El que terminó con perpetuas y penas de hasta 12 años para los acusados. Algunos están libres. La mayoría, aun presos. Algunos murieron.

«Los 12 apóstoles»

Los llamaron así porque quedaron 12 y porque era una fecha religiosa. Sus nombres: Marcelo Brandán Juárez, Miguel Ángel Acevedo, Jorge Alberto Pedraza, Carlos Gorosito Ibáñez, Marcelo González Pérez, Jaime Pérez Sosa, Víctor Esquivel, Oscar Olivera Sánchez, Carlos Villalba Mazzey, Héctor Cóccaro Retamar, Marcelo Vilaseco Quiroga y Héctor Galarza. Los nombres que inmortalizaron a una unidad carcelaria. Y a las empanadas.

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Un comentario para “3 empanadas…”

  • Eva Mabel coira

    Hay muchos errores en el comentario, lo digo con conocimiento de los hechos. No fue violada la jueza, no se jugó a la pelota con la cabeza de ningno, (como ya se aclaró hasta el cansancio una cabeza humana pesa de 6 a 7 kilos) y otros errores …Un saludo

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