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Una bicicleta abandonada y pocas certezas

En un nosocomio de la ciudad de Posadas descansa una bicicleta que está encadenada hace años. Su origen mantiene en vilo a los lugareños.

Oxidada por el paso del tiempo, ruedas desinfladas sobre la vereda y un frente desteñido de plástico que solía ser de color negro. Asimismo, tiene un estilo playero y está atada con un candado. Existen múltiples versiones que intentan explicar la permanencia de una bicicleta unida a un poste de luz en la capital misionera. Está ubicada en uno de los caminos para peatones dentro del predio del parque de la Salud. Más específicamente antes de llegar al edificio del Hospital de Agudos Ramón Madariaga. Su presencia despierta la imaginación de los transeúntes y es lo que ocurrió con Ricardo Benítez. Quien, a través de su cuenta de Facebook, revivió los rumores con un poético posteo.

Oda al rodado

La publicación del hombre se viralizó rápidamente entre los misioneros, quienes no tardaron en sumar sus conjeturas acerca del origen del rodado. De esta manera, las historias y teorías comenzaron a tomar color hasta convertirla en una leyenda urbana de la zona. Acá abajo te mostramos las sentidas palabras de Ricardo hacia la bici, que generaron la identificación de numerosas personas.

LA BICICLETA MISTERIOSA.

Una misteriosa bicicleta se encuentra encadenada a una farola del pasillo principal que conduce a la entrada del sector  del Hospital Escuela de Agudos DR Ramón Madariaga.Testigo muda de tantos momentos dolorosos y otros felices de muchas de las personas que transitan por el nosocomio. Presente cuando en el dolor alguna familia se abrazaban para aguardar un parte médico de algún ser querido, o espectadora de esos encuentros y desencuentros que se dan en el día a día. El paso del tiempo va dejando su marca, y quien sabe desde cuánto tiempo yace ahí, a la espera de su dueño/a, quien quizás, ingresó una vez y la dejó a la espera para no volver jamás.La bicicleta reposa amarrada a la espera y al tiempo, parte del paisaje que la gente al pasar ya ni la nota, pero ella está ahí, a la espera, con las cubiertas cuarteadas y resecas, el óxido ya se enamoró de ella, mientras tanto yo, parado frente a ella imagino las causas por la que su dueño ya no regresó, y le escribo estas líneas en honor a  la que espera.

Versiones que circulan

Hay más incertidumbres que certezas en torno a la extraña aparición en las inmediaciones del Madariaga. Por lo que los vecinos de la ciudad empezaron a hablar al respecto y a definir el suceso como un verdadero misterio. Entre ellos, una trabajadora del lugar manifestó que se trataría de la bicicleta de un paciente del hospital que falleció. Desde entonces, la mujer explicó que todos los empleados la observan quieta en el mismo rincón y que nadie la toca. Esta versión es la más sostenida y replicada por los lugareños, aunque existen algunas más.

También, hay una versión que teoriza que el propietario tenía aproximadamente 60 años y, que portaba un gorro rojo y sucio. En este sentido, la bici habría quedado ubicada un año más tarde de la inauguración del nuevo edificio del nosocomio. Por último, están quienes aluden que pertenecería a un hombre con padecimientos mentales alojado en el hospital Carrillo. Ese sería el motivo por el cual nunca volvió a buscar a su vehículo. Lo cierto es que la bicicleta aguarda como el primer día y con el peso del tiempo sobre ella. Mientras tanto, la verdadera razón de su llegada permanece inconclusa y su presencia ya forma parte del paisaje del lugar.

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