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Un hombre y un niño en el Le Parc

El espacio cultural Julio Le Parc, en Mendoza, esconde historias de fantasmas y espíritus. Un hombre en las penumbras y niños que juegan en los jardines.

El espacio cultural Julio Le Parc es uno de los lugares más importantes que existen en Mendoza para desarrollar el arte. Sin embargo, no es solo escenario de grandes bandas y artistas locales, sino que también es escenario de historias lúgubres que crispan los pelos de cualquiera que las escucha. Las cámaras de seguridad no dejan mentir y dan credibilidad a cualquier orador que deja atónito a todo público con sus historias. La de un hombre que te espía desde las penumbras y la de niños jugando en los jardines son las más comentadas entre los gigantes pasillos de esta enorme estructura.

Espacio cultural Julio Le Parc

El espacio cultural Julio Le Parc fue inaugurado en octubre de 2012. Busca generar un nuevo sistema de consumo y de producción de bienes y servicios culturales; revalorizando el patrimonio artístico, simbólico y material de la provincia.

Que este espacio lleve el nombre del artista plástico mendocino Julio Le Parc no es casual ni azaroso. Le Parc pertenece a una generación de artistas latinoamericanos que aportan al arte mundial la excelencia y la apertura a nuevas posibilidades expresivas contemporáneas. Se trata de un homenaje a quien nació en nuestra provincia, recibió su formación en nuestro país e hizo trascender su obra al mundo.

Posee una superficie de 8.777 m2 desarrollada en cuatro niveles. El esquema funcional del edificio permite una fácil lectura de las tres áreas básicas del establecimiento. Cuenta con una playa de estacionamiento con capacidad para 300 vehículos.

Las historias

Como todo espacio relacionado con lo artístico, como teatros y grandes salas a nivel mundial, el Le Parc ofrece historias sombrías y espeluznantes entre sus paredes. Las cuentan actores, productores, directores y realizadores artísticos que han trabajo en él. Pero, también, y sobre todo, las relata el personal de seguridad, que todas las noches asegura tener alguna experiencia paranormal.

Una de las historias tiene que ver con un hombre que espía desde las penumbras. El edificio ofrece varias entradas, dado que hablamos de una estructura realmente enorme. Por una de ellas se ingresa a través de dos puertas de vidrio, separadas entre sí por un espacio de unos 20 metros cuadrados. Varios empleados del lugar o realizadores culturales aseguran que, al abrir la primera puerta, ven a su izquierda, apoyado contra la pared, a un hombre, totalmente oscuro, que no deja ver su rostro, pero que, según perciben, los acompaña con la mirada fijamente. El terror los interpela permanentemente hasta abrir la segunda puerta, cuando el nudo en la garganta se desata y, al volver la mirada hacia atrás, a través del vidrio, el hombre parece haber desaparecido. Para los más descreídos, existen videos de las cámaras de seguridad que dan cuenta de la “mancha negra” compatible con la silueta de un hombre.

Por otro lado, la historia de unos niños jugando en los jardines es otra de las anécdotas que resuenan en el espacio cultural Julio Le Parc. Esto es solo advertido por los videos de las cámaras de seguridad, nadie los ha podido ver en vivo y en directo. Se trata de un grupo de niños que corren, saltan, forman rondas y se divierten en los grandes espacios verdes que hay en el lugar. Estos son captados por las cámaras de noche, cuando la iluminación en la zona es escasa. El personal de seguridad ha jugado a salir rápido a los jardines no bien advierten la presencia de los pequeños en las cámaras pero, al llegar, estos ya no están.

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