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Un caníbal en Santa Fe

Horrorosa historia de un hombre que se comió, por lo menos, a un niño. El caníbal de la costa santafesina.

En una de las islas del departamento Garay, provincia de Santa Fe, trascendió una macabra noticia policial, en 1936. La policía de Helvecia, tranquilo pueblo costero, aprehendió a un caníbal. Sí. Un hombre que comía humanos. En Argentina. En Santa Fe.

Luego de su captura, el caníbal fue trasladado a Santa Fe y luego a un hospicio de alienados en Buenos Aires. El diario El Orden realizó una sensacional cobertura de uno de los casos más truculentos de la historia criminal santafesina. “¡Existe el hombre que se come a los chicos! ¡Cocinó y comió a una criatura de once años!”, es el sensacional título que aparece en portada del 22 de mayo de 1936.

El personaje en cuestión se llamaba Aparicio Garay. La truculenta notica habla de que el hombre había secuestrado, asesinado y luego devorado a un chico en una isla cercana a Helvecia. Hacia allí fue un cronista y describió al criminal así: “Se abre la puerta y aparece un hombrecito insignificante, descalzo, con un saco azul sobre las carnes y unas bombachas curtidas por el agua y el uso. El cabello entrecano, revuelto y desordenado; los labios secos y prominentes en algunos gestos; abultados y groseros en otros; la mirada escurridiza”.

El enfermo asesino fue toda una atracción mediática durante aquel tiempo. Los pobladores de esa región comenzaron a circular anécdotas criminales que involucraban al caníbal.

Pasado el tiempo, la última noticia que se tuvo de él fue en octubre de 1938, cuando asesinó a un compañero porque este no lo dejaba dormir. Parece que el desafortunado, a cada momento, se levantaba de la cama que ocupaba en el mismo pabellón haciendo un ruidito que le molestaba. Por eso, lo había seguido hasta el baño donde, armado de un rastrillo, lo agredió hasta darle muerte.

¿Por qué este caníbal es leyenda?

Resulta que, por aquellos años, una niña de 7 años también había desaparecido en una de las islas del río Paraná. Quienes estudiaron el caso de Garay sospechan que ambos acontecimientos estuvieron vinculados. Como el de la chiquita, otros múltiples relatos proliferaron en Santa Fe y Entre Ríos.

Aparicio Garay es solo uno de los nombres con el que se recuerda a este horrendo caníbal. Muchas otras identidades le fueron atribuidas. De hecho, la “persona real” carecía de documentación oficial. De esta manera, muchas historias sobre él se contaron durante años en la región costera de Santa Fe.

Estas historias impulsaron a un realizador audiovisual a lanzar una producción documental. Se llamó El caníbal del Paraná y el autor es José Luis Mastrolorenzo. Sin pruebas ni pistas concretas, busca la verdad detrás del mito y la fragilidad de la memoria, ochenta años después.

En la actualidad, los familiares del menor asesinado viven en la localidad de Cayastá. Si bien el caso tuvo, en su momento, una repercusión asombrosa y masiva, para los familiares de la víctima representa un recuerdo doloroso. Pero, además, es un evento que los ubicó en un lugar de exposición que no les es grato ocupar. Se sabe de modo fehaciente la reticencia que manifiestan cada vez que el caso de Aparicio Garay es mencionado en alguno de los medios de comunicación o en cualquier tipo de charla. A veces, cuando contamos estas horribles historias, olvidamos un detalle. Familias enteras sufren cada vez que recuerdan los hechos que dieron lugar a la leyenda.

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