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Un alma en pena busca justicia en Helvecia

En la localidad santafesina de Helvecia persiste una leyenda poco conocida. El alma de una víctima de femicidio vaga por el pueblo.

Lamentablemente, la violencia de género siempre existió en nuestras sociedades modernas. El agravante de la invisibilización de esta realidad es que, hasta hace no tanto, estos actos criminales no estaban tipificados como corresponde. Y, lo que es peor, el poder machista patriarcal solía tender a que se justificaran muchos de estos actos aberrantes. En este contexto, hay un sinfín de episodios de la historia argentina que fueron ni más ni menos que femicidios, pero aún no fueron reconocidos como tales. Noticias y episodios policiales fueron, en el mejor de los casos, tratados como asesinatos. Pero el componente específico del ejercicio de violencia abusiva de un hombre hacia una mujer nunca se destacaba.

Muchas leyendas argentinas caben en esta realidad. Una de ellas persiste en la memoria colectiva de la gente de Helvecia, en provincia de Santa Fe.

Helvecia es una hermosa ciudad costera. De las principales del corredor de la costa santafesina y cabecera del departamento Garay. Además de los atractivos relacionados con el río, la localidad es muy rica en historia y cultura. Para homenajearla, un recorrido turístico ofrece un muy interesante circuito alternativo que, entre sus atracciones, incluye al cementerio. Guiados por la Prof. Nilda Winkelmann, los visitantes se van encantados de encontrar cuanto se puede aprender en un lugar como ese. Nilda aportó mucha información a este artículo. Es descendiente de los primeros colonos del lugar, y una apasionda por su historia y raíces. Una de las partes más atractivas del recorrido que ella propone es la leyenda de la chica de blanco. La historia de un alma en pena que, dicen, aún vaga por Helvecia. Deambula clamando justicia por su propio asesinato. Suplicando que no se olvide su femicidio.

La leyenda de la chica de blanco

Dicen que, alrededor de 1920, llegó a Helvecia, desde Entre Ríos, una preciosa niña. Por encantadora que fuera, no pudo escapar a otra de las oscuras características de otros tiempos. Hablamos de la servidumbre en condiciones de esclavitud. Antes de ser adquirida como un producto, la niña fue criada por una familia humilde del pueblo. A los 11 años, el médico del pueblo la compró. En el mencionado contexto, era una práctica habitual la venta de personal para quehaceres domésticos en casas de las personas más importantes. Esta niña se convirtió en una muy hermosa mujer. Era conocida en el pueblo por lo bella que se veía en su vestido blanco.

Con el tiempo, la chica comenzó una relación amorosa con su “dueño”. Aparentemente eran amantes, y quedó embarazada. Como también siempre pasaba, el prestigioso médico no quiso hacerse cargo de la paternidad. Reaccionó mal a la noticia del embarazo y la golpeó tan fuerte que terminó con dos vidas de un solo ataque de ira. Aconsejado y ayudado por el mismo jefe político del pueblo, la historia dice que descuartizaron al cuerpo y lo pusieron en pedazos en distintos cajones, para que no pudiera ser reconocida. Dos peones trasladaron los restos a la zona rural, cerca de una laguna.

Un tiempo después una lugareña encontró parte de estos restos y le aviso a la policía. El comisario busco a una vieja vecina para que lo ayude a ver si podían reconocer los restos. No tardaron en identificar a la chica de blanco, que estaba perdida hacía tiempo.

Dicen que el médico huyó, para no ser descubierto. Dicen, también, que los restos de la infortunada fueron trasladados al cementerio del pueblo. De ahí en adelante, la triste leyenda de Helvecia.

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