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Terror en el Teatro Independencia

Mitos y leyendas que resuenan entre las tablas del escenario del teatro más importante de Mendoza. Historias tremebundas en el Independencia.

El Teatro Independencia es el escenario más importante de la provincia de Mendoza, después del mítico teatro griego Frank Romero Day. Por su historia y por las obras y actores que han pasado por esas tablas, se constituye como una referencia en lo que al arte dramático respecta. Sin embargo, como ocurre en la gran mayoría de las salas del mundo entero, los mitos y leyendas de terror están a la orden del día. Aunque, en este caso, los testigos aseguran que no se trata de mitos ni de leyendas. Es la realidad misma.

Historia del Teatro Independencia

Este imponente edificio está ubicado en calle Chile al 1754, frente a la plaza Independencia. Fue inaugurado el 14 de noviembre de 1925, con un festival artístico de la Liga Patriótica, con fines benéficos. El 18 de ese mes, se inauguró oficialmente, con la presentación de la obra La emigrada, de Vicente Martínez Cuitiño, por la compañía Argentina de Dramas y Comedias.

A lo largo de la historia, en Mendoza, se incorporaron estilos y ornamentaciones europeos y con este edificio no hicieron excepción. La única y principal exigencia fue que el teatro debía tener alta resistencia a los temblores. Al teatro se le incorporaron la tipología edilicia, lineamientos y decoración al estilo neoclásico, una composición arquitectónica guiada por la tradición clasicista, que da armonía, simetría y ritmo, con una composición a base de hormigón armado.

Incendio

El edificio sufrió un incendio en 1963, pero fue restaurado aceleradamente y, en 1965, fue reinaugurado, con una presentación de la compañía estable del Ballet del Teatro Colón. Deteriorado por el paso del tiempo, debió ser nuevamente restaurado, a partir de 2000. El 21 de septiembre de 2003 fue reinaugurado, con una presentación de la soprano mendocina Fabiana Bravo.

Luego de una labor técnica de identificación patrimonial, una investigación histórica y ajustes en la documentación legal del inmueble, gracias al Decreto 837, de 2011, el Teatro Independencia fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Dos fantasmas en la sala

Tantos años de historia, tantas obras, algunas tragedias y tantas noches en solitario que pasaron los guardias de seguridad, han contribuido a la creación de decenas de leyendas.

“Él aparece acá, en el segundo puente de maniobra”, dicen los que lo han visto pasar, en referencia al sector donde se mueven los telones del escenario. El fantasma del teatro no es el espíritu de alguien que haya muerto en el Teatro Independencia. Lo que dicen es que es un ánima de la época en la que la cárcel de Mendoza ocupaba el predio en el que, en 1925, se levantó esta sala, además de un casino y el Plaza Hotel.

Es un ánima traviesa, pero sin intenciones malignas. Solo apaga las luces de los baños cuando hay gente adentro, acomoda las butacas haciendo un poco de ruido, hace crujir muebles y le gusta salir en algunas fotos. También tiene una afición por el ascensor del hall central: muchos de los que trabajan sienten que sube y baja “solo”, aunque todos suponen que es el fantasma el que se entretiene con eso.

Años más tarde, en una de las salas de ensayo que se ubican en el edificio contiguo, que se construyeron luego de la remodelación de 2000, que mantuvo cerrado al Independencia durante cuatro años, se vio otro fantasma. Esta vez se trataba de la imagen lánguida de una mujer, vestida de blanco, tan etérea que apenas flotaba entre los artistas. Ella parece ser más tímida. No es tan afecta al público, sino que se mantiene en la trastienda, donde ensayan los artistas.

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