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¿Te animás a ir al bosque cuando cae la tarde?

En este pueblo bonaerense, los vecinos prefieren mantenerse alejados del bosque. ¿El motivo? El fantasma de una niña decapitada por un león en una estancia.

Leyendas Urbanas
Leyenda del bosque

Un pequeño pueblo, una estancia en el bosque, el fantasma de una niña. Parece el argumento de una película de terror, pero no lo es. Todo eso está aquí, en Argentina, en el misterioso pueblo Máximo Fernández, ubicado en el partido de Bragado, provincia de Buenos Aires. Según el último censo de 2010, el pueblo cuenta con tan solo 4 habitantes. Ellos y todos los que visitan la localidad tienen la precaución de no estar en el bosque cuando cae la tarde. Dicen que uno pierde la orientación. Dicen que es posible encontrarse con presencias de otros mundos.

Allí, en épocas más prósperas, había una gran estancia. Sus dueños, que contaban con algunas excentricidades, tenían un zoológico. En una jaula, había un león. A comienzos del siglo XX, el animal se llevó la vida de una niña, a la que decapitó. A partir de entonces, comenzó otra historia. Pero empecemos por el principio…

La Matilde

Las tierras donde suceden estos hechos pertenecieron, en un principio, al mismísimo Facundo Quiroga (sí, el protagonista del Facundo de Sarmiento). En 1872, fueron compradas por Máximo Fernández, quien construyó la estancia y la bautizó La Matilde, en honor a su esposa. En 1904, entró en escena la familia que traería la tragedia al pueblo, en la forma de un felino que nada tenia que hacer allí: los Salaberry. Se trató de una familia acaudalada y exitosa en los negocios, con gustos bastante particulares.

Juan Francisco Salaberry y Matilde Bercetche (sí, ella también se llamaba Matilde) llevaron adelante un pequeño feudo del que llegaron a depender más de mil personas. El encargado de diseñar el parque fue el paisajista francés Carlos Thays, quien diseñó también la mayoría de los espacios verdes de la Ciudad de Buenos Aires, entre ellos, la Plaza de Mayo y los bosques de Palermo. En La Matilde había un lago artificial, una pérgola, una enorme pajarera con aves exóticas y un zoológico privado con animales traídos de países lejanos. Entre los animales allí alojados, había hasta una osa africana y una polar. Y, por supuesto, leones.  

Tal vez se llamaba Amalia

Dicen que tal vez se llamaba Amalia. Y que era la hija o la nieta del cuidador de los leones. No se sabe con exactitud qué edad tenía cuando sucedió el hecho. Pero, al parecer, la niña se acercó por demás a la jaula y un león la decapitó de un zarpazo. Sus restos habrían sido enterrados en el predio donde, en 1914, la familia Salaberry decidió construir una imponente capilla neogótica con materiales traídos de Europa.

La tragedia constituyó un antes y un después en La Matilda. El zoológico fue desmantelado y los animales fueron trasladados a varios zoológicos, entre ellos, el de la Ciudad de Buenos Aires. A partir de entonces, la provincia prohibió los espacios privados para cautiverio de especies exóticas.

Años después, cuando los Salaberry murieron, sus hijos no administraron bien los bienes. Entre 1934 y 1942, la estancia fue dirigida por la Compañía Argentina de Bienes Raíces. Luego, la compró Francisco Suárez Zabala, quien sería el creador de Geniol y Uvasal. Él rebautizó la estancia como Montelén. En 1974, un tornado destrozó la capilla, de la que solo quedaron sus ruinas. ¿Solo eso?

Un fantasma en el bosque

Dicen que la niña comenzó a aparecer poco después de su muerte. Sus padres y sus abuelos declararon haber visto su fantasma. Todos los vecinos de Máximo Fernández y las localidades aledañas conocen la historia y conocen, también, a alguien que se encontró alguna vez con ella. Hay, incluso, fotos en donde se la puede ver. Dicen que aparece en las inmediaciones de la capilla en ruinas y que nadie se acerca allí por la tarde, después de las 17: extrañamente, oscurece –aunque sea de día– y es fácil desorientarse. Además, nadie quiere correr el riesgo de encontrarse con la niña.

La tragedia sucedió entre 1904 y 1910. Los testimonios confirman que fue una historia real. La niña murió. Creer lo que sucedió después queda en cada uno.

Fecha de Publicación: 20/05/2021

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