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Pedro Ríos: el Tambor de Tacuarí que no para de sonar

Te contamos la conmovedora historia del prócer correntino de 12 años, que hasta el día de hoy suena en los corazones argentinos. Su historia es una leyenda, su vida es un ejemplo y nos lleva a la reflexión.

Leyendas Urbanas
Pedro Ríos

Se trata de Pedro Ríos, un niño que, con solo 12 años de edad, se convirtió en prócer de toda una nación. Pero, por sobre todas las cosas, se convirtió en ícono de una cultura y símbolo de una provincia. Pedro se unió al ejército del coronel Manuel Belgrano en una expedición militar al Paraguay. Y fue allí donde se desempeñó como lazarillo del mayor Celestino Vidal, que era ciego. Él nació en la localidad de Yaguareté-Corá en septiembre de 1798 y su destino pareciera haber estado escrito. 

De su historia no se sabe mucho. No existen datos históricos ni documentos que verifiquen la historia de Pedro. Sin embargo, se conocen algunos datos gracias a la narración de Francisco Benítez, un cronista de Concepción. Este escritor, cuenta un poco de la historia del pequeño en su libro Homenaje justiciero, la estatua al Tambor del Tacuarí, publicado en 1930.

 

El día de la revelación

El 25 de noviembre de 1810, cuando Pedro aún era muy niño se encontraba en el pueblo correntino de Yaguareté Corá, hoy Concepción, y tierra natal del pequeño. Esa tarde, pasó el ejército de Belgrano por y en esa visita se incorporaron más soldados, en su mayoría aborígenes guaraníes. Según la historia, luego de rezar en la capilla del pueblo, Belgrano recibió el pedido del niño que había cumplido 12 años hacía apenas un par de meses atrás. Pedro estaba ansioso por formar parte del ejército que liberaba su país. Ante la negativa de Belgrano, el padre de Ríos se acercó al creador de la bandera. Era un maestro rural, llamado Antonio Ríos, y desde su humilde lugar, le manifestó:

 "No solo doy mi consentimiento, sino también ruego que lo acepte, porque yo, con mis 65 años de existencia, soy un hombre anciano y la entrega de mi hijo es la única ofrenda que puedo hacer a la Patria".

El Tambor de Tacuarí

Así fue cómo convenció a Belgrano y el niño finalmente se incorporó como lazarillo del mayor Celestino Vidal, que se encontraba limitado por una ceguera. El bautismo de fuego de Pedro Ríos, fue el 19 de enero de 1811, en la batalla de Paraguarí, donde Belgrano sufrió su primera derrota. El niño fue el encargado de fortificar las carretas del parque de armas y el hospital de campaña. Luego se sumó a la función de ser guía con el tambor. El tamborilero iba a la vanguardia de la infantería. Y ese rol lo bautizaría como el “Tambor de Tacuarí”. 

Pedro Ríos

 

La muerte en batalla

En marcha, el tamborilero iba a la vanguardia de la infantería y como niño que era, ignoraba el peligro que corría. En la batalla de Tacuarí, Pedro Ríos continuó guiando al mayor Vidal y además, tocando el tambor. Mientras cumplía sus funciones y su deber con la patria, fue alcanzado por dos proyectiles de fusil en el pecho. Cayó herido de gravedad y falleció a los pocos minutos. Según algunos testimonios, Vidal alcanzó a declarar en una ocasión:

 “Lo recuerdo y me estremezco. Me parece estar viéndolo impasible avanzar a mi lado. Yo lo he visto caer y abandoné la lucha para socorrerlo. Murió de dos disparos en el pecho. Estoy seguro de que su muerte fue mi salvación, porque al detenerme, no caí como cayeron casi todos los del ala donde estábamos nosotros”.

Homenajes

Este pequeño guerrero obtuvo reconocimientos, poemas e incluso tiene su propia estatua en la Escuela Normal. Además, la ciudad de Posadas (Misiones) le puso su nombre a una avenida principal. Sin embargo, no existe ningún tipo de homenaje que sane esas viejas heridas. Su figura sigue siendo un ícono de fuerza, valentía y coraje que es utilizada para narrar nuestra historia. Si bien su vida y muerte fueron admirables, cuando repasamos nuestro pasado hay cosas que no debemos olvidar. Por ejemplo, que los niños deben vivir para jugar, no para la guerra. Entre tantos conflictos actuales, es válido recordarnos que, a pesar de esas leyendas que la historia nos regala, existen hechos que ya no se pueden aceptar. E incluso recuerdos que se deben comenzar a mirar desde otra perspectiva.

 

Fecha de Publicación: 28/05/2021

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