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Los fantasmas del peaje

Quienes trabajan en el peaje entre Santa Fe y Rosario se niegan a trabajar de noche. Conocé el macabro motivo.

Todo empezó por el lado de los automovilistas. Varios reportaron casos de lo más extraños: figuras humanas por la ruta, puertas que se cierran solas y tétricos ruidos. El temor se apoderó de muchos que con frecuencia circulan por el acceso centro a San Lorenzo, desde la autopista Rosario-Santa Fe. Allí, aseguran, se repiten situaciones anormales que muchos vinculan con la posible presencia de fantasmas.

El caso puede sonar a broma, pero también habían sido varios los propios trabajadores del peaje de ese sector que estaban asustados. Eso, o que ya están cansados de que los viajeros les reporten continuamente las presencias fantasmagóricas.

Se habla de ruidos extraños, incluso sobre las cabinas del peaje. Raras apariciones de siluetas humanas al costado del camino, cerca de donde se ubican cementerios (condimento de suspenso que no puede faltar). Lo cierto es que son varias las voces de trabajadores que aseguran que, a los ruidos normales de la noche, se suman otros como gemidos, metales o cadenas que se arrastran. Puntualmente a la noche, se escucharía de todo, en partes en las que se puede asegurar que “no hay nadie”. Y hay una que es bien de peli pochoclera: para agilizar el movimiento entre las cabinas o por simple descuido, muchas veces las puertas quedan abiertas. Con estas presencias fantasmales, esas puertas, que deberían quedar abiertas, siempre aparecen cerradas.

Además de lo que se escucha, asusta lo que a menudo también se ve: una luz blanca que rodea la silueta de una mujer que deambula por la autopista, u otras figuras aparentemente humanas que se manifiestan al paso de los automovilistas.

¿Fantasmas o ganas de faltar al laburo?

El caso fue resonante en los medios regionales, hace unos cinco o seis años. Las publicaciones reproducen testimonios de gente que asegura haber vivido experiencias paranormales en esa zona. Uno relató: “Una vez venía con el auto de madrugada y hacía mucho frío. Iba sobre el kilómetro 11, más o menos (altura puente Fray Luis Beltrán), y de golpe vi en el espejo retrovisor que una persona me corría y se acercaba. Era imposible, si yo iba a más de 100 kilómetros por hora. De golpe vi que una luz me pasó y el corredor iba delante de mí hasta que se perdió en la noche”.

Otro presunto caso fue expresado de la siguiente manera: “Me pasó un mañana de invierno, de esas que hay mucha escarcha y niebla. Venía de Rosario y estaba por bajar en el acceso centro cuando vi a una persona agitando los brazos y saltando en la banquina, y señalaba hacia la zanja, donde se veía el reflejo de una luz fuerte. Decidí parar para ver mejor y pedir ayuda. Cuando retrocedí hasta el lugar, la persona ya no estaba más y la luz había desaparecido”.

Ante todo esto, fue real que un grupo de empleados de las cabinas de la Autopista Rosario-Santa Fe decían estar atemorizados. Las autoridades recibieron pedidos de varios empleados que no querían hacer el turno de la noche, porque estaban asustados. Los trabajadores, además, relatan que los ruidos que se escuchan en la zona son constantes. Pero no hablan de los propios de un área transitada como esa, sino de algo más tenebroso. Metales, cadenas arrastradas y hasta gemidos fueron algunos de los identificados.

En mi vida, escuché varias excusas para no ir a trabajar. Si esta situación fantasmal no fuera cierta, esta avivada es la más creativa que conocí.

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