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La vieja casona de Guaymallén ¿está embrujada?

Develaremos uno de los misterios más grandes que conserva el departamento de Guaymallén, en Mendoza. Conocé las historias de la vieja casona de Bandera de Los Andes.

Mendocinos y, fundamentalmente, vecinos del departamento de Guaymallén han transitado en vehículo o a pie por la mítica calle Bandera de Los Andes, en incontables ocasiones. Se trata de una de las avenidas más importantes de Mendoza. Su extensión es de más de 5 kilómetros y atraviesa al departamento más poblado de la provincia, de este a oeste. En su largo recorrido, alberga escuelas, clubes, estadios, comercios de todo tipo, locales gastronómicos, estacionamientos, bancos, farmacias, etcétera. Pero también presenta casas. Algunas más antiguas, otras más nuevas. Las hay más grandes y más pequeñas. Pero hay una que se lleva la mirada de todos, y es la conocida “vieja casona” de Guaymallén. Las versiones del boca en boca dicen que está embrujada. ¿Vos qué crees?

La calle Bandera de Los Andes es también conocida como el Carril Nacional. Es que, cuentan los que más canas peinan, antes era ese el camino que se conectaba con la ruta 7. Por lo que, para salir o entrar a la provincia, se lo hacía por esta avenida. Por eso es que vivir en ella era todo un privilegio. Así se fueron construyendo grandes residencias, de las cuales, la mayoría terminó vendida para ser un supermercado o una dependencia estatal. Pero la “vieja casona” quedó en pie, dicen, por decisión de los dueños. Otros explican que nadie quería comprarla, porque estaba embrujada.

La vieja casona

Se emplaza al 2250 de la avenida Bandera de Los Andes, en el distrito de Nueva Ciudad. Es una gran mansión, construida en 1900 con estilo ecléctico, algo que era tendencia en la época. En sus años de esplendor, centenares de personas se paraban en la puerta, día tras día, para obtener una foto de la brillantez de su fachada, sus pisos y la carpintería. Fue la casa de una figura importantísima para la salud mendocina. Durante un tiempo, allí vivió el doctor Humberto Notti, nombre que hoy lleva el hospital pediátrico más importante del interior del país.

¿Casa embrujada?

Por su apariencia de descuido, por estar deshabitada y por la ocurrencia de unos cuantos, la casa fue calificada de “embrujada” por la sociedad. Algunos aseguran que se escuchan ruidos misteriosos por las noches. Otros, ven que se encienden las luces de un viejo auto abandonado, cuya cola asoma debajo de un portón de persiana que nunca se terminó de cerrar. Los más osados juran que se escuchan ladridos de perros, que alguna vez corrieron y surcaron los grandes jardines del lugar.

Sin embargo, la familia Cantú, que son los históricos dueños del inmueble, quienes se lo compraron a un militar retirado en el año 1930, descarta por completo estas teorías. Aseguran que se trata el estado en que puede estar cualquier casona deshabitada y que está en medio de una sucesión. Nadie se preocupa por arreglarla hasta que se solucione el tema legal. Además, tienen como objetivo su venta. Tal vez, es por este motivo, según explican los más tercos, que la familia niega los rumores esotéricos. Es que nadie compraría una casa embrujada, con fantasmas y espíritus.

Lo cierto es que no hay ningún dato de alguna muerte extraña o de la desaparición de alguna persona en circunstancias espurias. Así, la teoría de la casa embrujada se cae a pedazos. Lamentablemente para los fanáticos de lo paranormal, aquí no van a encontrar un nuevo fetiche.

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