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La Mujer del Angelito

Te contamos la tenebrosa historia de la mujer del angelito, un espectro famoso en los barrios cordobeses que inspira temor desde años inmemorables…

Este es un mito cordobés que se sitúa en el barrio de Alta Córdoba. Para ubicarnos geograficamente, el centro de la ciudad y el tradicional barrio de Alta Córdoba están conectados por la Avenida Roque Sáenz Peña. Hacia el final de esta avenida, donde termina su recorrido, ya casi llegando al centro, se presenta una pendiente bastante pronunciada. Para muchos es la "bajada Sáenz Peña". Para otros, adeptos y conocedores de las leyendas urbanas, el nombre es otro: "la bajada del Angelito". Y alude a uno de los episodios más escalofriantes y temibles de la historia cordobesa.

La leyenda se remonta a la Córdoba de fines del 1800 y principios del 1900. Para la época, el transporte público consistía en coches de tranvía tirados a caballo y carruajes variopintos. Los cocheros andaban de un lado para el otro, de aquí para allá. Sin miedo y sin temor, conocían todos los rincones de la ciudad. Pero había un hecho que los tenía atormentados...

La imagen del terror

Al tomar por la bajada Sáenz Peña, era muy frecuente encontrarse de noche con una mujer vestida de luto que caminaba por los rieles del tranvía con su rostro cubierto llevando en sus brazos un pequeño ataúd blanco sobre el cual se veía un candelabro con velas de cebo. Una postal para nada amigable. Estas apariciones causaban tal impacto en el vecindario que hasta llegó a influir directamente sobre el tráfico de la región. En algunas épocas se suspendía toda circulación, sobre todo durante las noches de invierno. Ni siquiera los vehículos y tranvías circulaban por la bajada en horas nocturnas y, si lo hacían, se aseguraban de estar bien acompañados. 

El angelito

"Angelito" era un término con el que se denomina a un bebé o niño muy pequeño fallecido. Los velorios eran una celebración festiva tradicional en la Córdoba del siglo XIX, de ahí el nombre del espectro. La doliente madre con su angelito desapareció allá por el 1905, cuando en la zona se instaló el Regimiento 13 de Artillería. Nunca se supo por qué. Algunos estiman que por el revuelo y la actividad que despertó el regimiento. Otros, que a la mujer de negro no gustaba de los militares. Pero se siguió hablando de ella por mucho tiempo y mirando con recelo las vías del tranvía en aquellas frías noches de invierno. 

En palabras de Azor Grimaut

“El viaducto ferroviario, de noche, parecía un enorme bostezo interminable. A los dos lados de la bajada se levantaban como murallones los cortes de las dos grandes barrancas de greda y arena colorada. El tránsito de vehículos, especialmente pasadas las 11 de la noche, no era nutrido, aunque de tarde en tarde la sensación de que intentaba iniciarse, cuando el tranvía a caballo, más popularmente conocido como “la carreta”, trabajosamente , por el agotamiento de las bestias, iniciaba su ascenso en dirección al norte. Mayorales y cocheros difundieron la versión (de la Mujer del angelito), que no dejo de preocupar hondamente a los supersticiosos, de que, al regresar, siempre en el ultimo viaje cuando nadie -aparte de ellos- ocupaba el vehículo, se aparecía, corriendo por el terreno existente entre los rieles, delante de los caballos, una mujer de traje oscuro -quizás negro-, llevando en brazos un cajón fúnebre de angelito…”.

Azor Grimaut, Los duendes de Córdoba

 

Pero no solo se trata de un tópico de amplias posibilidades literarias. Este es el relato recolectado de muchas voces que encuentran palabras en la pluma de solo un escritor: Azor Grimaut. Él tuvo la habilidad de escuchar los discursos que circulaban en torno a estos espectros que espantaban el andar de todos los transeúntes cordobeses. Y que, aun a muchos años de su desaparición, siguen haciendo eco y causando temor en todo aquel que se anima a nombrarlos. La mujer del angelito se suma a la extensa lista de espectros cordobeses. Se encuentra junto a La Pelada de la Cañada, el fantasma de la TAMSE y muchas otras presencias que con el tiempo fueron formando parte del imaginario popular.

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