Ser Argentino. Todo sobre Argentina

La leyenda de Meir Berliner

Los testimonios de sobrevivientes del campo de exterminio de Treblinka, en Polonia, cuentan sobre Meir Berliner, un argentino que mató a un oficial nazi.

Dicen que era argentino. No hubiese sido extraño que así fuera, ya que los argentinos estamos hechos para salirnos de las normas. Además, nos rigen las emociones. Entonces, un prisionero judío indisciplinado que, en un acto de rebeldía, haya asesinado a un soldado nazi en un campo de exterminio polaco bien podría ser argentino. ¿O no? Esta es la historia de Meir Berliner. Quienes lo conocieron dicen que fue un héroe.

No hay fotos ni documentos que registren su paso por este mundo. Su existencia sobrevivió solo en los testimonios de quienes lo conocieron en el campo de exterminio de Treblinka. Los relatos aseguran que era argentino, nativo o nacionalizado. Los motivos que lo habían llevado a Polonia no son claros. Su muerte se convirtió en leyenda y hay quienes aseguran que su desenlace final tuvo mucho que ver con el levantamiento del gueto de Varsovia (Polonia), que desencadenó el final de la Segunda Guerra Mundial.

Una muerte con sentido

El 11 de septiembre de 1942 era un día más en Treblinka. En la Appellplatz, los oficiales nazis realizaban el recuento de los prisioneros. Meir Berliner era un hombre que se encontraba en buen estado de salud y realizaba trabajos forzados en el campo. Esa tarde, había sido seleccionado para la “solución final”: iba a morir. Sin embargo, el argentino decidió que él elegiría la forma en la que se iría de este mundo.

La primera idea de Berliner había sido impulsar una sublevación colectiva: no quería escapar, quería que los prisioneros tomaran por la fuerza el control. Pero no tuvo éxito y emprendió su venganza personal. Cuando había llegado al campo de concentración, lo acompañaban su mujer y su hija, quienes fueron asesinadas en la cámara de gas de inmediato. Su estado físico lo había salvado a él de correr esa misma suerte, al menos en un principio. Ese día, llegaría también su hora. Pero él quería que su muerte tuviera un sentido. Y lo logró.

Berliner guardó entre su ropa un chuchillo casero. Cuando nadie lo esperaba, salió de la fila de prisioneros y se abalanzó sobre un oficial nazi: le clavó el arma blanca en la espalda. Cuando lo fueron a buscar, tranquilo y sonriente, les dijo a sus ejecutores: “Por favor, no tengo miedo, pueden matarme”. El de Meir Berliner fue el único acto individual de resistencia armada que tuvo lugar en los seis campos de exterminio nazis.

¿Una inspiración?

Los números hablan por sí solos: en Treblinka murieron alrededor de 900.000 judíos y solo un oficial alemán. El cabo Max Biala falleció dos días después del ataque del argentino. Las prácticas en el campo de concentración cambiaron a partir de ese acto. Los nazis dejaron de realizar las ejecuciones, que quedaron reservadas para castigar los intentos de fuga. Les ofrecieron a sus prisioneros la posibilidad de seguir con vida mientras trabajaran de forma voluntaria. No sabían que eso, a la larga, se les vendría en contra.

En Varsovia, se comenzó a correr la voz sobre el argentino rebelde que había acuchillado a un oficial alemán. Hay quienes aseguran que la proeza de Berliner fue una inspiración para el levantamiento del gueto de Varsovia, que empezó el 19 de abril de 1943. A partir de entonces, comenzó el fin de la Segunda Guerra Mundial.

 

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