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La casona de Tezanos Pinto y sus mitos sobrenaturales

¿Te animarías a visitar una casona embrujada? En esta nota te contamos todo sobre este sitio en las afueras de Paraná.

Un bosque repleto de árboles gigantes cuyas raíces sobresalen de la tierra. Ruinas despintadas que alguna vez formaron una estructura edilicia. Sus ladrillos cargan el hartazgo de los vecinos y la curiosidad de los visitantes que merodean en busca de fantasmas. De repente, una pared escrita esboza: “Cuidado con los espíritus”. Se trata de la famosa casona que genera fascinación entre la gente por su leyenda urbana.

Tezanos Pinto es una localidad tranquila de 300 habitantes que está ubicada a 15 kilómetros de la capital entrerriana. Su paisaje más característico es la parada de trenes y el cartel incrustado al lado de las vías que lleva su nombre. El interior de la estación fue restaurado en su momento e, inclusive, se abrió un museo que ocupaba la planta baja. Sin embargo, la dicha duró poco debido a que un grupo de personas causó destrozos.

La mayoría de sus residentes es gente mayor. Tal vez eso explique un poco el hastío manifestado ante los rumores de la mansión embrujada. Es que su calma se ve alterada cada vez que escuchan gritos y ruidos de automóviles que circulan durante las madrugadas. No hablan acerca del tema. Aunque no les tiembla la voz para defender a su pueblo de quienes lo tildan de “macabro”. Todo empeoró cuando el caso tomó notoriedad a raíz de un informe emitido hace algunos años en televisión abierta.

Los colectivos dejaron de ingresar al lugar el 1° de diciembre de 1996. Pero esto cambió a finales de 2017, cuando la línea 24 comenzó a unir a Paraná con la localidad rural. La única forma de acceder es haciéndolo a través de la Ruta Nacional 131 y a duras penas. Sus calles están decoradas con casas sencillas y no existen muchas más instalaciones alrededor. Allí predominan la vegetación y el silencio.

 

¿Qué cuenta la leyenda?

Se murmura que, a finales del siglo XIX, un hombre de familia adinerada y de apellido Tezanos Pinto era propietario de la antigua casona. Junto a él, vivía su joven esposa llamada Eloísa Moritán. La historia narra que la mujer comenzó a padecer trastornos de salud mental, algo muy mal visto para la época. Y que estos empeoraron con el tiempo, a punto tal de que el hombre la encerró en un altillo para esconderla de la sociedad.

Luego, Eloísa falleció y el cadáver fue enterrado en secreto cerca de la propiedad. Si bien esta sería la versión oficial y sostenida por los locales, también hay un lado B con otro canto. Por un lado, están quienes aseguran que el espíritu de Moritán deambula por el lugar. Y, por otro, se habla de un tesoro escondido en los alrededores. Esto último generó que se cometieran muchos actos de vandalismo en el terreno en busca de encontrar alguna riqueza.

Las experiencias vividas cerca de las paredes que aún quedan en pie son tan diversas como una paleta de colores. Se dice que las luces de los vehículos se prenden y apagan solas cuando se está ahí. Que se escuchan gritos o se percibe una energía extraña e inexplicable. Existen fotos de visitantes que intentan certificar la presencia de fantasmas. Y, finalmente, hay testimonios que afirman con decepción que no pasa absolutamente nada.

Lo sucedido seguirá manteniéndose como un misterio. Los curiosos optarán por acercarse al terreno y comprobarlo por ellos mismos. Los escépticos dirán que se trata de algo ridículo y sin sentido. Mientras tanto, los vecinos del pueblo seguirán anhelando quitarse el estigma de encima y ser reconocidos por algo más.

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