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La casa maldita de Bermejo y su misterio no develado

En el distrito de Bermejo (Mendoza) hay una casa que está maldita y embrujada. Muchos conocen su historia, pero todavía no ha llegado a su fin.

El distrito de El Bermejo es uno de los tantos que componen el departamento de Guaymallén. Está un poco más alejado de las urbes, verde, húmedo y con apariencia rural. Así, las casas que lo componen, en su mayoría, son grande estancias, con mucho patio y enormes estructuras. Casi todas llevan más de 50 años en pie. Sin embargo, hay una que esconde una historia tenebrosa. Y lo más terrorífico de todo es que esa historia todavía no ha llegado a su fin. Los ruidos y fenómenos paranormales que allí se han producido no encuentran, al día de hoy, ningún tipo de explicación.

El relato comienza con la vida del matrimonio que habitó inicialmente la casa, y que tuvo un trágico final. El hombre era camionero y perdió la vida una fría madrugada, en la ruta de Tupungato. La policía lo encontró seco, con los ojos abiertos y duro, al costado del camino. Los médicos explicaron un supuesto paro cardíaco. Pero muchas personas aseguraban que fueron presencias demoníacas las que le provocaron el fallo. Su esposa, algunos meses después, murió en su casa, atormentada por espíritus y voces que no la abandonaban. Decidió quitarse la vida.

Con el paso de los años, el nieto de este matrimonio, joven que promediaba los 20 años, llegó a su casa para vivir. Estaba abandonada desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, se encargó de remodelarla un poco y comenzó a darle un típico uso adolescente. Juntadas con amigos, noches con su novia y otro tipo de planes, comunes para la gente de su edad.

Una noche, en el marco de este tipo de reuniones, un amigo pidió permiso para ir al baño. A los pocos minutos se apareció en la sala, agitado y pálido. Preguntando qué pasaba en esa casa. Había escuchado ruido y visto una silueta negra y extraña detrás suyo, al momento de mirarse al espejo. Desde ese día, el joven dueño de casa comenzó a sentir las mismas sensaciones paranormales. Ruidos de puertas que se cerraban solas, pasos en los techos. Mientras que, en una ocasión, mientras dormía, cerca de las 4 de la mañana, se despertó porque sintió que alguien o algo se sentaba a los pies de su cama. Tiró de la sábana, pero algo se la retenía. Se paró rápidamente y prendió la luz. Las sábanas estaban en el suelo, el colchón desacomodado y algunos libros de la estantería, caídos.

Ni si quiera Dios pudo

Fue a pedir ayuda a la iglesia más cercana. El cura se prestó para ir a la casa a bendecirla, llevó agua bendita, una cruz, una biblia y un incienso. Al momento de abrir el portón del patio, la llave no giró. El candado no se abría. Empujó y logró generar un espacio para poder ingresar. Una vez adentro, caminando hacia el ingreso de la casa, el agua bendita comenzó a hervir, el cura la lanzó por los aires, mientras la biblia se prendía fuego. El cura argumentó que la fuerza maligna de ese lugar era demasiado fuerte. Que iba a consultar el caso con sus superiores.

El joven se quedó insatisfecho. Fue a buscar a una mujer que era médium y tenía experiencia en estas cosas. La mujer accedió y llevó algunos elementos oscuros. Allí estaban sentados en la mesa del comedor, la mujer sacó un ave muerta de su bolso, la metió adentro de un recipiente, con agua, de color oscuro. Comenzó a pronunciar algunos mantras. Frases y palabras en otros idiomas. El ave comenzó a quemarse y el humo lanzaba un olor repugnante. Las puertas de la alacena se abrieron solas, la vajilla cayó por completo. La mujer comenzó a ponerse colorada y a levantar temperatura, un viento invadió la sala. Una extraña sombra se manifestó en la puerta que venía desde el pasillo. La mujer propuso la idea de salir del salón y de la casa, incluso del patio. Ambos corrieron, perseguidos por esta extraña presencia.

Una vez afuera de la casa, en la calle, parecían estar a salvo. Allí la médium explicó al joven que esa presencia se debía a algo malo que su abuelo había hecho en vida. Pero nadie sabe qué es. Por eso, la casa sigue maldita y las malas presencias se siguen manifestando. El joven se mudó de casa y espera que alguien, alguna vez, devele el misterio.

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