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El que come calafate, siempre vuelve

La leyenda dice que el que come calafate, siempre vuelve a la Patagonia.

Leyendas Urbanas
El Calafate leyenda

Una vieja leyenda tehuelche cuenta que "el que come calafate siempre vuelve" a la Patagonia. Quienes abandonan su lugar de origen por estudio o trabajo se aferran a esa creencia con la esperanza de regresar al pago. 

Pero ¿qué es el calafate? Además de ser una villa turística ubicada en Santa Cruz, donde se encuentra el Parque Nacional Los Glaciares, es una planta, que da un fruto azul oscuro que se cosecha en verano y con el que se pueden producir dulces y licores, además de poder comerlo así nomás.

¿Y la leyenda qué dice?

El relato cuenta que, en medio de un viaje hacia climas menos inhóspitos durante el frío invierno patagónico, un temporal de nieve sorprendió a una tribu tehuelche.

Koonek –que en tehuelche significa "calafate"– era la vieja curandera de la tribu y los años hacían que su andar fuera más lento que el del resto de la comunidad, por lo que, siguiendo la tradición de los pueblos originarios, le fue armado un toldo cerca de un manantial de agua clara con víveres y leña, mientras los demás continuaron su camino.

Luego de la partida de la tribu, con la llegada de los días más fríos Koonek también quedó sola dado que los pocos pájaros que quedaban también habían partido.

La comida también había terminado, pero la vieja curandera se las ingenió para sobrevivir.

Transcurrió el invierno, comenzaron a llegar los días templados con la primavera y con ellos las aves también regresaron: Koonek seguía con vida y se dirigió a los animales con algo de enojo por haberla dejado sola durante el invierno. La respuesta de los pájaros fue que, durante esos meses, escasea el alimento y tampoco tienen abrigo ante el frío crudo.

Lejos de continuar la reprimenda, la vieja machi se mostró comprensiva, les aseguró que, a partir de ese día, tendrían alimento y buen abrigo durante el invierno, para que nunca la vuelvan a dejar sola.

La leyenda cuenta que luego la anciana calló y una ráfaga derribó el toldo que la había cobijado durante esos meses y, en lugar de Koonek, los pájaros vieron que había un arbusto con flores amarillas, que con el tiempo comenzó a dar un fruto azul, pequeño y que saciaba su hambre.

Desde ese día, las aves se quedaron en el lugar y no volvieron a emigrar, mientras que otras, que habían abandonado el territorio, volvieron al saber que había abrigo del frío y alimento para pasar el crudo invierno patagónico.

Tiempo después volvió a pasar por el lugar la tribu y vieron cómo, donde habían instalado el toldo, brillaba esplendorosa la planta de calafate. Los tehuelches también lo probaron y decidieron esparcir las semillas por toda la región, y allí comenzó el mito que asegura que "el que come calafate, siempre vuelve".

La esperanza de volver al pago

La leyenda del calafate inspiró a poetas y cantantes para expresar la nostalgia y el deseo por volver a la Patagonia.

Uno de esos casos es el de la poeta, profesora y doctora en letras neuquina Irma Cuña, que escribió "Volveré (o poema del calafate)", una obra que inicia:

"Volveré porque el michai
ha ennegrecido mi boca,
y el que ha probado su fruto,
ya se sabe que retorna".

El cantautor chubutense Chupilca Ledesma también se hizo eco de la leyenda del calafate en una canción propia. Nacido en Esquel, ciudad que abandonó en 2003 para ir a La Plata, el artista tiene un repertorio de música patagónica en el que difunde las tradiciones, los paisajes y los lugares de esa región.

Una de sus composiciones, que forma parte de su material discográfico Pertenencia, es la canción "Entre cordillera y mar", un kaani en el que describe no solo el clima, los relieves y las bellezas de Chubut, sino que además cuenta cuánto extraña su lugar de origen, dado que fue escrita cuando se encontraba a más de mil kilómetros de su hogar.

"Entre cordillera y mar" tiene un recitado que dice: 

“Si supieras cuánto te extraño, mi querida Patagonia, o cuánto ansío ver caer la blanca nieve desde el cielo. Cómo quisiera estar ahora caminando en medio de tus bosques de lengas y de coihues y sentir cómo sus ramas secas se quiebran bajo mis pies. Pero tengo la esperanza de que volveré algún día, porque confío en la leyenda, y sé que el que come calafate siempre vuelve”.

 

Fecha de Publicación: 27/08/2020

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