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El loco de los techos 

El loco de los techos acechó a barrios pobres santafesinos. Curioso parecido con un personaje clásico... ¡inglés! 

Hace unos años, cierto sector, más bien vulnerado, de la ciudad de Santa Fe sufrió el acoso de un oscuro personaje. Nunca fue atrapado y, después de tener a maltraer a vecindarios enteros, un día no se supo más nada de él. Es el legendario “loco de los techos”. Como si la pobre gente de los barrios periféricos del sur y oeste santafesino no hubieran sufrido mucho con la inundación de 2003, un par de años después le tocó ser acechada por un misterioso personaje. 

Es muy curioso cómo el “cuco” en cuestión tiene notables coincidencias con un macabro personaje inglés de hace casi 200 años. Hablo de Jack El Saltarín, un extraño ser que aterró a Londres y otras localidades inglesas. Lo describen como alto, con ojos rojos, dedos inusualmente largos y vestimenta negra. Algunos aseguraban que tenía una especie de cuchillas en vez de uñas. Todas esas características coinciden con “El loco de los techos” que tuvo a los humildes vecinos de Santa Fe a maltraer. ¿Cómo puede ser? 

Corría marzo de 2005 en la ciudad. En los barrios afectados, de lo único que se hablaba era del "loco de los techos". Centenares de vecinos dicen haberlo visto recorrer los techos de los barrios Centenario, El Arenal, San Lorenzo y Sur. Por ese motivo, la policía montó varios operativos, que movilizaron a más de 20 patrulleros. Sin embargo, ni los efectivos ni los vecinos que colaboraron al brindar información sobre sus apariciones pudieron darle alcance.  

Los que juran habérselo topado afirman que el loco de los techos da unos saltos de cinco metros de alto y de diez metros de largo. Además, advierten que cruza la calle de un salto y que pasa de un techo a otro como si tuviera resortes en los pies. 

Demonio, sátiro o engaño de la mente 

Muchos recuerdan que hubo vecinos que le dispararon con armas de fuego varias veces. Fue inútil. Un vecino de El Arenal afirma haberle efectuado nada menos que 17 disparos sin que las balas le hicieran el menor daño. Mientras, el “fantasma” no hacía otra cosa que provocarlo, aullar como animal o llorar como un niño, dando pasos de baile sobre los techos en los que caminaba como si fuera un gato. Dicen otros asustados vecinos que los ojos del loco de los techos se enrojecen a medida que se burla de quienes le quieren dar caza. Aseguran que tiene más de dos metros de estatura y que viste una capa negra. 

Otra vecina relató que, en momentos en que llovía intensamente, el fantasma logró trabar las puertas de un auto con siete personas adentro que estaban armadas esperando darle caza, pese a las advertencias de la policía. "Es el Diablo", se animan a afirmar los más atrevidos, o los más imaginativos. 

Una de las explicaciones que surgió tiempo después involucra a fuerzas oscuras invocadas intencionalmente. Al parecer, el loco de los techos apareció en el marco del accionar de una secta de jóvenes. Se turnaban para personificar al demonio, usando guantes con garras de jardinero. Dicen que practicaban la magia negra y usaban chaleco antibala, lo que explicaría algunos de los episodios. 

Lo cierto es que la policía nunca encarceló a nadie por estos episodios. No sabemos si al tradicional demonio británico del siglo XIX se le dio por reaparecer en Santa Fe, Argentina, 200 años después. Sí sabemos que, haya sido un delincuente, un demonio o un invento, Santa Fe fue misteriosamente acechada por el loco de los techos. 

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