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El coquena, el guardían de la Puna

El coquena es el cuidador indiscutido de la fauna jujeña. Conoce su apasionante historia que rodea la quebrada e infunde terror entre los cazadores.

Cuenta la leyenda que vive entre cerros y montañas de Jujuy, vigila y castiga a los cazadores de llamas, vicuñas y huanacos pero sí consigues su amistad puede premiarte y proteger los animales. El cazador de cazadores, una mágica criatura que habita en la Quebrada y que infunda el terror porque busca a los que maltratan a los animales y los hace vivir en carne propia el sufrimiento que han impartido. Te invitamos a descubrir una impresionante leyenda de la Puna Jujeña.

La cacería de las llamas, huanacos y vicuñas es muy común ya que muchos buscan obtener la carne de estos animales y además su pelaje por ser muy cotizado. Es cierto, que con tan solo un ejemplar se puede alimentar a toda una familia y que para conseguir su piel no es necesario matarlos pero hay muchos que prefieren hacerlo ya que así es más fácil obtener su lana. Otros animales no corren una suerte distinta al ser sometidos a la carga. Muchas veces los arrieros les generan lesiones, fracturas en las patas o simplemente los dejan morir por las arduas horas de trabajo.

Estos daños no son indiferentes para el ser que se encarga de proteger la fauna de la zona. Esta criatura vela por el bienestar de los camélidos andinos y tiene el poder de devolver a quienes cazan y maltratan todo el sufrimiento causado. Se llama así mismo el cazador puneño, el Coquena y se encarga de enseñar a quienes practicar la caza que no deben hacerla y muchos con armas de fuego.

Aquellos que desconocen las normas impuestas por él pueden sufrir graves consecuencias. Se acerca y susurra a un cazador novato que estos animales sólo le pertenecen al dueño de los cerros, un ser que recompensa a quién es medido pero castiga codicioso. Vigila las tropas de los animales desde lo alto de las montañas y hay quienes afirman que cuando se vem manadas de guanacos a la distancia sin ningún pastor que las guíe es el Coquena quién las está llevando a mejores tierras.

Aunque pocas veces se ha dejado ver, aquellos que tuvieron oportunidad de toparse con él aseguran que su apariencia se asemeja a la de un niño lampiño pero con rasgos indígenas. Se viste con poncho de vicuña, ojotas, sombrero ovejuno y siempre mascando coca. Otra de sus características es su rapidez para trasladarse ya que le permite seguir el ritmo de los animales sin ninguna complicación. Lo curioso de este ser es que no deja rastros de sus pasos, se manteniene casi siempre invisible sólo perceptible a la fauna de la zona.

Pero el silbido que utiliza se escucha resonar como eco entre las vastas quebradas dejando en evidencia su presencia como guarda del territorio. La gente del pueblo cree que el Coquena se esconde y espera, cuando un cazador se acerca a los guanacos o las llamas el emite su peculiar sonido a modo de advertencia generando que la manda se disperse, es su forma de advertir el peligro inminente.

Si se persiste con la idea de la caza a pesar de esta amenaza, la criatura tomaŕa otras medidas. Primero se hará presente en el lugar y luego desaparecerá para desconcertar y comenzar a cosechar el temor en el corazón de quién dude de su existencia. Entonces comenzará a cazarlo hasta que este se pierda en el bosque. Cuenta la leyenda que el Coquena puede llegar a quitarle la vida a los golpes o utiliza la misma arma del cazador. El objetivo de esta criatura es que aquel que atente contra un animal experimente el mismo sentimiento antes de morir.

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