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¿Cuántos eran los gauchos Mugas?

Míticos bandidos rurales de principios del siglo XX, se habla de uno, dos y hasta tres gauchos Mugas. Te contamos la historia de estos épicos delincuentes.

Leyendas Urbanas
Gauchos-Muga leyenda

Las historias de los gauchos Mugas se extienden, aproximadamente, entre 1880 y 1920. El tema es que, normalmente, se habla de “el gaucho Mugas”, pero investigaciones y documentos de la época amplían el panorama. Al parecer, las andanzas que se cuentan entre Santa Fe y Córdoba corresponden a, por lo menos, dos integrantes de una familia de bandidos rurales.

En rigor, los hermanos Mugas habrían sido tres: Lindor, Pedro y Jesús. “Uno peor que el otro”, como se dice popularmente. Según algunos testimonios, Pedro cayó bajo las balas de la policía en 1890, en un procedimiento en el que Lindor y Jesús se trenzaron a facón limpio con los uniformados, lo que dejó un tendal de heridos, antes de que lograran encarcelarlos. Se fugaron y tomaron rumbos diferentes para salvar sus vidas. En 1892, corrió la noticia de la muerte de Lindor Mugas a manos de un comisario. Un diario decía, lamentando el triste destino de Lindor: “Así ha concluido la borrascosa vida de este extraviado joven a quien no le faltaron disposiciones naturales para haber desempeñado un buen papel en la sociedad, si en vez de seguir las huellas manchadas del crimen, hubiera cultivado sus facultades o tomado otro rumbo más corregido en el mar proceloso de la existencia.”

De los gauchos Mugas solo quedaba Jesús, quien prosiguió agitando el apellido en hazañas delictivas que brindaron temas de conversación a los paisanos del interior. Su especialidad fueron las fugas carcelarias, ya que en otras tres ocasiones logró huir de prisión. En 1897, al escapar de la Penitenciaría, fue recapturado tras un enfrentamiento en que murieron compañeros suyos y él mismo recibió 14 balazos en el cuerpo y uno en el cráneo. Pese a las graves heridas sobrevivió y, seis años después, volvió a fugarse, desapareciendo de la escena.

Una de tantas historias

A partir de ese momento la leyenda del Gaucho Mugas comenzó a nacer. En los campos santafesinos y cordobeses circulan innumerables historias que hoy vendrían a estar tipificadas como apología del delito.

Una anécdota muy curiosa habla de un empresario de puentes y caminos, que trabajaba en colocación y reparación de vías ferroviarias en 1918. De aquí es que decimos que las andanzas de estos personajes llegan hasta alrededor de 1920. Este hombre había instalado su campamento por donde hoy es Logroño, donde debía realizarse el trabajo de reparación de las vías.

Una tarde tomó su caballo y salió solo a dar un paseo, aprovechando el descanso. Al rato de salir, ya bastante alejado de su campamento, se desencadenó una fuerte tormenta eléctrica. El caballo se negaba a seguir, cuando oyó una fuerte voz que lo llamaba:

“¡Venga, don! ¿Qué va a hacer con esta tormenta? Lléguese a mi rancho y quédese aquí hasta que esto pase”.

Era un hombre en la puerta de un mísero ranchito, semioculto en el monte cercano. Hacía grandes gestos, invitándole a acercarse.

Delincuente pero hospitalario

Obedeció el empresario y se acercó al rancho. Ya en el interior, matearon, mientras conversaban. La tormenta no amainaba. Oscureció. No era posible salir: “¡Ni piense en irse! Está muy bravo el tiempo. No se aflija, ya vamos a comer algo. Y después nos acostaremos. Seguramente mañana habrá terminado esto”.

Accedió este buen hombre, puesto que no era posible negarse. Se acostaron en el suelo, cada uno sobre su recado. Y, como buenos amigos, conversaron hasta que el sueño cerró sus ojos.

A la mañana siguiente, ya no llovía. Luego de compartir unos mates, se despidió el ferroviario del hospitalario hombre y, tras agradecer sus atenciones, le alcanzó algún dinero en compensación. Mucho tuvo que insistir para que lo aceptara el dueño de casa.

Camino de vuelta al campamento, encontró a varios de sus peones que lo buscaban, creyendo que habría sufrido un accidente. Cuando les contó en donde había pasado la noche, azorados, le dijeron: “¡Pero, don! ¿Usted sabe que comió y durmió en el rancho del Gaucho Muga? Es un fugado de la justicia. Tiene no sabemos cuántas muertes. Y usted sin armas y con el reloj y esa cadena de oro que siempre usa. No sabemos cómo no lo degolló para robarle”.

 

Fecha de Publicación: 13/08/2020

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