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Cadáveres vivientes en la nieve

Un recordado accidente ocurrido durante el siglo pasado en la montaña mendocina sigue dando que hablar. Lugareños aseguran ver cadáveres vivientes.

En 1947, un avión internacional, que fue ideado para la Segunda Guerra Mundial, pero luego se adaptó para vuelos comerciales, se estrelló en la Cordillera de Los Andes, a la altura de Tupungato, sin dejar sobrevivientes. Con tal motivo, se especulaba con que el avión podía haber caído en el Pacífico o se podría haber estrellado contra el Aconcagua, pero con el tiempo, la verdad fue saliendo a la luz.

Lo primero que hay que decir es que el avión se estrelló contra el cerro Tupungato, a 5 mil metros de altura sobre el nivel del mar. Se trataba del Avro Lancastrian 691, un bombardero de la Segunda Guerra Mundial adaptado para vuelos comerciales. Realizaba la ruta Londres – Isla Ascensión - Río de Janeiro - Buenos Aires – Santiago – Lima – Caracas – Ascensión – Bermudas – Londres, para la compañía British Southamerican Airways. Viajaban a bordo cinco tripulantes y seis pasajeros británicos, suizos, alemanes y palestinos. Una fuerte tormenta obligó a una escala en Mendoza. Tras reemprender el vuelo, las condiciones adversas convirtieron el Tupungato en una muralla natural infranqueable.

Hallazgo del avión

Un aviador, su hijo y un grupo de andinistas emprendieron su búsqueda en el año 2000. Hallaron el Lancastrian en las laderas del Tupungato. Encontraron, primero, restos de la nave, y más tarde, tres cadáveres mutilados en perfecto estado de conservación por las bajas temperaturas. En los más de 70 años que han pasado desde el accidente, se han tejido numerosas teorías. Se habla de la carga de nave, que podría haber transportado joyas de dudoso origen y destino, lingotes de oro, documentos secretos y cifrados, y hasta algunos papeles que podían comprometer a Juan Domingo Perón, quien había iniciado la presidencia de nuestro país un año antes.

Leyendas sobre los cadáveres

Se especula con que el avión llevaba a más de las 3 personas que fueron halladas muertas. Por su tamaño y por el hallazgo de algunos artículos personales que no coincidían con ninguna de las 3 personas fallecidas. Así, los lugareños más cercanos a la zona del accidente comenzaron a relacionar algunos gritos y sombras extrañas del pueblo de Tupungato, a este accidente. Hay quienes dicen haber hablado, meses después del hallazgo del avión, con otros sobrevivientes que habrían llegado caminando hasta el pueblo, algo que parece físicamente imposible.

Lo cierto es que son cientos los niños que se asustan y que caminan hasta el ingreso de un supuesto sendero que comunica a Tupungato con la zona del accidente y, allí, dicen ver, de noche, cadáveres caminantes.

El Tupungato, un imán para los aviones

En las laderas del Tupungato yacen ocultos bajo la nieve los restos de otro avión, un bimotor Curtiss C-46 perteneciente a una compañía estadounidense. Se estrelló el 4 de agosto de 1979, con cinco tripulantes a bordo y a unos 5.000 metros de altura. Los equipos de rescate localizaron los restos de la nave dos años después, pero no pudieron llegar hasta la cabina, enterrada bajo grandes bloques de hielo, donde, aparentemente, permanecen los cadáveres. El Ejército argentino ha descartado una nueva expedición a los Andes por su elevado coste.

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