Te contamos la historia de Vanesa Fundaró, la deportista ciega de 37 años que llegó a la cima del cerro Champaquí, en Córdoba. Ella se animó, y derribó todos los obstáculos que se le presentaron. Cumplió un sueño, una deuda pendiente consigo misma. Y llegó a la cima.
Vanesa escaló junto con el grupo Cross Run. Gracias a diferentes compañeros de esta banda, tuvo el apoyo suficiente para animarse. Y lo hizo de una vez. Esta deportista se dedica a entrenar en diferentes disciplinas. Corrió maratones, hizo travesías en kayak y mucho más. Pero la propuesta del Champaquí era un desafío distinto. Implicaba un arduo entrenamiento y una jornada dura. Sin embargo, Vane se animó. Carlos y Magdalena Nieto (padre e hija), miembros del club Cross Run, la impulsaron. Le dieron su apoyo y toda la contención que Vane necesitaba para dar el sí a la propuesta de subir el Champa.
Vane era consciente de que no iba a ser fácil. Y lo que más la frenaba era el hecho de atrasar a sus compañeros de trekking. Sin embargo, todos mostraron un gran interés en vivir la experiencia junto a ella. Así que Vane dio el sí. El grupo generó una red de apoyo y contención mutua, que hizo que esta aventura sea única. Se trató de una jornada de trekking inolvidable para todos los presentes. Luego de dos días de escalar, llegaron a la cima.
Aprendizaje colectivo
La aventura fue un aprendizaje para todos. Porque, además del desafío individual, había un objetivo colectivo. Y porque ¡fueron noticia en todos los medios!
El Champa recibió por primera vez la visita de una mujer no vidente. Fue un regalo para todos los cordobeses. Una esperanza para la población no vidente. Y un impulso para seguir creyendo en que nuestros sueños se pueden cumplir si hay apoyo colectivo. Vane no para de agradecer a su equipo y de reconocer que el trabajo grupal fue el que la llevó hasta la cima luego de todo su esfuerzo.
Fotografías: carlospazvivo.com
Argentina, nacida en Córdoba. Investigadora en el área de lingüística. En formación constante sobre las Letras y sobre la vida, gracias a la Universidad Nacional de Córdoba. Mis experiencias en viajes me llevaron a aprender cada vez más idiomas y querer conocer diversas culturas desde adentro. Pienso en la escritura como una herramienta para transformar el mundo y volverlo un espacio justo y equilibrado.