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Una conmovedora historia en Rosario

La historia de una rosarina que le regaló su bici a un repartidor al que habían asaltado.

La cuarentena estricta puso a la cadetería entre los rubros más demandados. En este contexto, una rosarina protagonizó una emotiva historia que se multiplicó en las redes sociales. Gisela fue testigo de algo que pasó cuando un chico entregaba un pedido. No era para ella sino para unos vecinos, pero al ser testigo de lo que sucedía no dudó en reaccionar de una manera inesperada. Su actitud generosa y ejemplificadora se hizo viral. En Ser Argentino elegimos compartir esta historia porque es de esas que vale tomar como ejemplo a seguir.

La de esta rosarina verdaderamente terminó siendo una entrega sin pedido. Ciertamente, Gisela se convirtió en un ejemplo de la noche a la mañana. Seguramente no se imaginaba que un sábado cerca de la hora de la cena le iba a terminar regalando su bicicleta a un repartidor. ¿El motivo? El pibe acababa de perder la suya a manos de dos ladrones. El momento fue captado por vecinos y el video se multiplicó en las redes sociales. Un mal momento con final feliz en medio de esta pandemia. El actual es un momento que hizo que los chicos del delivery sean los personajes que más nos crucemos en las calles argentinas.

Cuando le obsequió su bicicleta al repartidor asaltado, la chica contó que vio al chico desesperado y eso le generó mucha impotencia. Impotencia que duró poco, porque enseguida reaccionó con un sorpresivo acto de bien.

Gisela relató que lo que la motivó a hacer lo que hizo no tuvo un origen específico. Dice que simplemente sintieron unos gritos en la vereda y, con su marido, bajaron a ver qué pasaba. Imaginaron que alguien estaba siendo víctima de un hecho delictivo y, casi como reflejo, les nació salir a ayudar.

La reacción impensada

La joven que gritó había sido testigo de cómo dos asaltantes le arrebataron la bicicleta al muchacho de la cadetería. La gente que transitaba se mostraba indignada. Se empezaron a acercar vecinos y el repartidor estaba muy angustiado. Él seguía preocupado por entregar el pedido. Ante la presencia de Gisela, el pibe creyó que lo que llevaba era para ella. Y ella le explicó que el destino era dos casas más adelante. Ante la rareza de ponerse a hablar de eso cuando el flaco se acababa de quedar sin bicicleta, le nació la solidaridad a Gisela. “Llevatela, seguí laburando. Si en algún momento podés conseguir otra, me la devolvés”, fue lo que le dijo al joven mientras le entregaba su propia bicicleta. Este enorme gesto fue lo que se le ocurrió como remedio ante tanta tristeza e indignación acumuladas. Así fue que esta odontóloga de 37 años le dio sin más su rodado al muchacho. La bici había sido de su esposo y ella misma la “recauchutó” para usar. Desde que empezó la cuarentena, Gisela no estaba andando más en bici, porque tenía miedo a la inseguridad.

Ya sin la espontaneidad de ese tipo de circunstancia, Gisela dice que no se arrepiente de cómo reaccionó. Todavía entiende que eso era lo mejor que podía hacer para darle una mano a alguien que estaba desesperado. La odontóloga reconoció que los rosarinos están todos un poco cansados de la realidad actual. Y aseguró que mientras todo aquello ocurría en plena vereda, pasaron dos patrulleros y ninguno paró, aunque los vecinos los llamaron a los gritos.

Gisela no sabe ni el nombre del chico al que ayudó. Pero todos los que no enteramos de esta historia sí sabemos una cosa: queda buena gente en este mundo. Son personas que merecen ser imitadas.

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