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Un refugio en el lago Epuyén

Sophie y Jacques son dos franceses que, hace 35 años, decidieron comenzar una nueva vida en la Patagonia argentina. Juntos, abrieron El Refugio del Lago, una hostería que enamora a todos quienes la visitan.

Por más planes que hagamos, la vida siempre termina por sorprendernos. En especial, a aquellos que están abiertos a la aventura. Esta es una historia que comienza en Francia y termina en la provincia de Chubut. Es la historia de Sophie y Jacques, dos instructores de esquí que decidieron darle una nueva chance al amor y encontraron un hermoso marco natural para hacerlo en la Patagonia argentina.

Sophie Courtois tenía dos hijas de su primer matrimonio y había llegado por primera vez al sur de nuestro país con su exmarido y embarazada de la primera de las niñas, en un viaje que juntos habían emprendido por Sudamérica. Luego llegó la segunda de las hijas. No mucho tiempo después, se separó del padre de las chicas.

Jacques Dupont también tenía dos hijas de un matrimonio previo. En su caso, había elegido el norte del continente en su viaje de exploración: experto escalador, había sido el primer europeo en alcanzar la cima de El Capitán, uno de los monumentos de piedra más desafiantes del parque Yosemite, en los Estados Unidos, en 1965. Luego, siguió bajando y se enamoró de la belleza incomparable del sur argentino. Y, también, de Sophie.

Historias que se cruzan

El primer encuentro de la pareja había sido mientras trabajaban en un refugio de esquí en Francia. En 1987, ambos separados de sus primeros cónyuges, se reencontraron en la Patagonia. El punto donde decidieron comenzar su nueva vida fue a orillas del lago Epuyén, en una chacra donde abrieron una hostería, El Refugio del Lago, y se convirtieron en pioneros en el turismo de travesías en la zona. Algunos años después nació Layla, la hija que tienen en común. Junto a sus cuatro hermanas mayores, forman una maravillosa familia ensamblada que no para de crecer: de un lado y del otro, Sophie y Jacques ya tienen la bendición de contar con varios nietos.

Cuando llegaron por primera vez a la chacra, el lugar estaba abandonado. Con mucho amor y esfuerzo, se dedicaron a crear un entorno muy personal, donde los huéspedes pudieran sentirse como en casa. El predio donde está ubicado El Refugio del Lago consta de 15 hectáreas repletas de frutales, cabras y ovejas, donde son los anfitriones de una casa de puertas abiertas, tres cabañas rústicas y un camping agreste con muelle propio, playa sobre el lago y acceso al río Epuyén. Allí, los huéspedes que reciben desde hace 35 años disfrutan de un turismo diferente y de un ambiente encantador.

Mermeladas, dulces caseros y queso de cabra elaborado con una técnica artesanal son algunas de las maravillas que se pueden degustar en la hostería. Un plato de comida caliente y una conversación interesante son otras de las experiencias que se llevan quienes los visitan, de esas que no tienen precio. Hace un tiempo, a Sophie y Jacques se les sumó Arnaud, un sobrino de ella que llegó en busca de una nueva vida y la encontró al pie de la Cordillera de los Andes.

Un refugio que vale la pena conocer

Alojarse en El Refugio del Lago no es para nada costoso, considerando la experiencia que los anfitriones ofrecen a sus huéspedes. La hostería cuenta con dos habitaciones dobles, que incluyen el desayuno en la tarifa. Además, hay cabañas y un camping arbolado de 24 parcelas, donde se puede acampar con carpa o en motorhome. Además, en el lugar se pueden realizar distintas actividades, como paseos en bote o canoa, pesca y deportes lacustres y recreativos, y trekkings guiados a la montaña. En invierno, se pueden tomar clases de esquí de travesía o esquí alpino.

Una opción para tener en cuenta y disfrutar del bellísimo entorno del lago Epuyén, de la mano de dos anfitriones que tienen una historia de vida digna de película.

 

Imágenes: El Refugio del Lago

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