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Quedó un enorme vacío en el ámbito judicial de Puerto Madryn

El fallecimiento de José Féliz Alberdi, pionero del derecho en Puerto Madryn, dejó un enorme vacío y causó gran pesar en el ambito judicial.

Pionero del derecho en la ciudad de Puerto Madryn, el martes 27 de octubre falleció José Feliz Alberi, "el Vasco", quien con 74 años se convirtió en en el primer abogado colegiado de la localidad portuaria.

Tenía el orgullo de tener la matrícula 001 tras la creación del Colegio Público de Abogados de esa ciudad chubutense, ejerciendo durante 50 años la profesión. Según recordó él, se le otorgó ese número dado que, al crearse la institución, era el profesional matriculado con más antigüedad.

"El Vasco", como todos lo conocían en el ambiente judicial, había nacido el 4 de septiembre de 1946 y fue un actor fundamental para la creación del Colegio de Abogados, así como también aportó lo suyo en la representación de esa entidad ante organismos como la Federación Argentina de Colegios de Abogados (FACA) y el Consejo de la Magistratura.

Asimismo, además de su destacada labor en el ámbito del derecho, alternó su profesión como letrado con las actividades rurales, siendo además uno de los propietarios de establecimientos rurales más destacados en Península Valdés y además fue uno de los impulsores de la asociación de Propietarios de esa zona, la PROPENVAL.

A principios de los 70, comenzó con su estudio jurídico en Puerto Madryn. Sus inicios fueron en una oficina en la calle 25 de Mayo, luego en la arteria 28 de Julio hasta que se pudo establecer en Roque Sáenz Peña al 170, donde aún hoy funciona el Estudio Jurídico Patagonia.

Tuvo dos hijos producto de su matrimonio con Ana Torrejón, quien falleció en un trágico accidente automovilístico en cercanías de Trelew en el año 2009. Mercedes, quien continuó sus pasos y también ejerce como abogada, y Agustín, un exitoso publicista que alterna su trabajo entre nuestro país y el resto de América Latina.

Ambos le dieron dos nietos cada uno: Martina, Mía (por parte de Mercedes), Camelia y Ceferino (por parte de Agustín), a quienes disfrutó ver crecer.

Durante toda su trayectoria como abogado, supo ganarse el respeto, el cariño y la amistad de sus colegas, que a diario lo veían por los pasillos de tribunales con carpetas bajo el brazo, siempre dispuesto a un cordial saludo y el trato amigable. Supo ser además secretario del Superior Tribunal de Justicia provincial cuando era presidido por Agustín Torrejón.

Conocedor de las fortalezas y debilidades del sistema judicial chubutense, como miembro del Colegio de Abogados de Puerto Madryn participó de la organización del simulacro de juicio por jurados, y reflexionó sobre todas las condiciones para llevar adelante esta modalidad, entendiendo que más allá de la formación de los eventuales jurados, todo el sistema debe estar preparado para implementarlo:

"Pienso que la institución no es mala. El problema es el país, porque hacer el juicio por jurados tiene un costo alto. Si los juzgados no tienen resmas de papel o una birome miserable, no sé cómo van a implementarlo. Incluso les faltan cosas elementales como por ejemplo resmas de papel y toners de tinta para las fotocopiadoras. Por ejemplo, un juicio que se prolongue con el tiempo, trae aparejado que a la gente que conforma el jurado se le tenga que brindar alojamiento, entre otras cosas, y eso tiene un costo que hoy en día resulta muy difícil de afrontar por el Poder Judicial", aseguró en ese momento.

En los últimos años, el padecimiento de una enfermedad bronquial lo había alejado de la profesión y el martes 27 de octubre, sus ojos se cerraron, pero quedará en Puerto Madryn su recuerdo, como ese hombre activo, de buen trato, responsable y bonachón que con los años supo cosechar el cariño de toda la ciudad.

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