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Queca colgó su pañuelo

Celina Zeigner de Kogman, también conocida como “Queca”, fue una defensora de los derechos humanos que falleció el pasado 3 de agosto.

Un pañuelo blanco se colgó para siempre. Queca falleció a sus 96 años en la ciudad de Santa Fe y la comunidad de dos provincias la lloran por sentirla suya. Es que, en realidad, había nacido en 1924, en la localidad entrerriana de Villa Domínguez (Departamento Villaguay). Luego, se formó como docente y trabajó en la Escuela Belgrano de Concordia, hasta que un evento desafortunado la obligó a abandonar. Sucedió cuando su hijo Jorge, un estudiante y obrero de 23 años, fue secuestrado y desaparecido por genocidas militares.

A partir de allí, la mujer luchó hasta el cansancio para encontrarlo y obtener respuestas. Se convirtió en activista por los derechos humanos y una de las pioneras de Madres de Plaza de Mayo. De hecho, integró la organización desde 1978 hasta el 2000, donde tuvo la responsabilidad sobre las exfiliales de Concordia y Santa Fe. Con el tiempo, su imagen fue de referencia para el último lugar mencionado, cuyas marchas contaron con el apoyo de grandes figuras. Una de ellas fue la médica y símbolo del feminismo Alicia Moreau de Justo.

Fueron innumerables las actividades que llevó a cabo desde el comienzo de su militancia. En este sentido, participó de las de las movilizaciones por la derogación de las leyes de impunidad de Punto Final y Obediencia Debida. Pero también lo hizo con todo reclamo social que tocara sus fibras. Sin embargo, en 2001 se retiró de Madres por desacuerdos con algunas integrantes de la institución, como Hebe de Bonafini. Al respecto supo decir: “Yo no pertenezco más a la organización, pero toda la vida seré Madre de Plaza de Mayo. Por este motivo, sigo usando el pañuelo. Nosotras en el interior del país no manejamos ni un peso”.

Justicia por un hijo

Jorge Oscar Kofman era padre de un niño y tenía otro en camino al momento de su desaparición en Tucumán. Previamente, ya había estado detenido durante la autodenominada Revolución Argentina y fue liberado cuando asumió Héctor Cámpora, el 25 de mayo de 1973. Se presume que fue interceptado por una patrulla militar cuando viajaba en un colectivo de línea hasta Córdoba por la ruta 301. Era principios de junio de 1975. Tiempo después, un abogado que colaboraba con su familia pudo averiguar que estuvo herido de una rodilla. Durante aquella instancia, fue acogido por campesinos de la zona y, una vez recuperado, colaboró con ellos en tareas de recolección de caña.

Tras el secuestro, el joven habría sido llevado a la Escuelita de Famaillá, el primer centro clandestino de detención del país. Estuvo alojado con otros detenidos ilegales y fue interrogado bajo tortura. Posteriormente, se procedió con su traslado a la cárcel de Villa Urquiza y confinamiento en un pabellón destinado a presos políticos.

Militante de corazón

El activismo de Queca se mantuvo fiel hasta el final. En el 2010 pidió una convocatoria a un juicio público para algunos periodistas que colaboraron con la pasada dictadura militar. No obstante, determinados actos atroces intentaron callarla. En el 2013 volvió a ser noticia cuando su casa ubicada en la capital santafesina amaneció con pintadas ofensivas. Lo sugestivo fue que ocurrió en el día que la organización que encabezó celebraba los 36 años de su primera rueda.

Su pérdida no pasó desapercibida. Tanto en las provincias que la vieron desenvolverse, como así también en el resto del país. Inclusive, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación le dedicó unas palabras. Al respecto, dijeron: “Con profundo dolor despedimos a Celina 'Queca' Zeigner de Kofman, una de las pioneras integrantes de Madres de Plaza de Mayo. Su compromiso y su incansable lucha la convierten para siempre en un emblema de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia".

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