Puerto Gaboto no solo es un rincón clave para la historia argentina. Hoy, la localidad ubicada a orillas del río Coronda en el punto en donde recibe las aguas del río Carcarañá y a solo 7 kilómetros de su desembocadura en el río Paraná, es impulsada como un punto turístico santafesino. En este contexto, a sus 4.500 habitantes, los fines de semana se suman en promedio unos 3.000 turistas. Incluso, la reserva del Parque Nacional Isla Santa Fe, que se ubica frente a Puerto Gaboto, es uno de los destinos claves en el ambicioso plan que puso en marcha el gobierno de la provincia de Santa Fe para atraer turistas e inversores a la provincia. Pero no todo es color de rosas en este terruño.
A principios del año pasado, el pediatra que atiende en el centro de salud no percibía su sueldo desde diciembre de 2019. Era porque había finalizado su contrato con la Provincia como reemplazante del cargo. Y esta realidad no solo se da con este profesional de la salud que atiende una vez por semana en el pueblo. La historia se repite con todos los especialistas. Dice la gente de Gaboto que en la misma situación testaba una Oftalmóloga, una Ginecóloga y la Psicóloga. Esta última, directamente, dejó de ir al pueblo.
El cuadro se completa con médicos clínicos que cubren el servicio de lunes a viernes. La situación es que los fines de semana, cuando el pueblo recibe una gran cantidad de turistas, no se cuenta con una guardia médica. Insólito.
En un panorama incierto, una luz de esperanza se abrió gracias al desinteresado gesto de solidaridad de un abogado de Puerto Gaboto: donó su sueldo para que los chicos del pueblo en el que se crió no se queden sin la atención del médico pediatra.
Ser agradecido, en serio
Con un gesto altruista quedó en evidencia el compromiso de este profesional que buscó devolver a su localidad un poco de la ayuda que le dio en su tiempo de estudiante. Pero esto también desnuda problemas en la salud públical.
Sebastián Darrichon se crió en el histórico pueblo. Allí cursó, en la escuela pública, jardín, primaria, secundaria y, cuando se fue a Rosario para estudiar abogacía, se alojó en la Casa del Estudiante que la Comuna abrió en 2005 en la ciudad del sur provincial, de la cual, hoy, su madre es encargada.
Meses antes de este episodio, el profesional fue convocado a trabajar para el gobierno del pueblo. Así, se enteró de la difícil situación sanitaria anteriormente descrita.
Su decisión fue donar al médico el sueldo que iba a percibir por su trabajo, para que no se vea interrumpido el servicio de salud pediátrico. Esta acción solidaria conmovió a muchos en el pueblo. Hasta la presidenta comunal, lejos de avergonzarse, se expresó orgullosa del gesto. Para Sebastián, no es más que una forma de dar gracias a su comunidad. Cuando fue entrevistado por muchos medios, el abogado dijo que jamás esperó la repercusión. Lo que hizo fue un reconocimiento al pueblo. Su propuesta fue finalmente aceptada por la comisión comunal y así lograron sostener la atención pediátrica en la localidad.
La gente de Puerto Gaboto no para de hablar sobre la importancia del servicio asegurado. Dicen que hay muchos chiquitos con problemas en su salud que requieren de un seguimiento. Luego de la repercusión de este caso, el Ministerio de Salud tomó cartas en el asunto y le dio un poco de orden al caos sanitario que atravesaba Puerto Gaboto. A veces, el sacrificio de un alma solidaria despierta las conciencias de quienes se tienen que hacer cargo.
Argentino, nacido en la ciudad de Santa Fe. Licenciado en Comunicación Social, especializado y apasionado por la redacción. Amante de las canciones, los idiomas y la interculturalidad. Me gusta emocionarme con un lindo texto y dejarme sorprender como un niño. Juego a que soy escritor y músico.