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Perla Gallardo, la mujer que impulsó la Obra del Padre Mario

Llegó al Padre Mario buscando alivio a un problema de salud. Encontró sanación y puso en pie la Obra que lleva más de 50 años de vida.

Historias de gente
Perla Gallardo y Carlos Garavelli

Mujeres destacadas. Mujeres que trasforman vulnerabilidades en fortalezas. Mujeres decididas a cambiar realidades. Mujeres comunes que cumplen sueños, a veces los propios; otras, los ajenos. Tenaces, emprendedoras, entusiastas, generosas. Reflejo de todo ello, fue Aracelis "Perla" Gallardo, la fiel colaboradora del Padre Mario Pantaleo, quien ayudó a concretar la obra homónima, que lleva más de 50 años de vida. ¿Escuchaste hablar de ella?

A modo de anticipo, te cuento que Perla Gallardo obtuvo varios reconocimientos por su labor comunitaria. Fue designada dos veces “Mujer Destacada del Ámbito Nacional” por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, “Mujer destacada del año” por la Fundación Internacional por el Desarrollo de la Mujer y el Foro de Mujeres del Mercosur, obtuvo el “Premio Stella della Solidarietá” otorgado por la República Italiana, y recibió una Distinción por su trabajo social en la Obra del Padre Mario, otorgada por el Honorable Senado de la Nación, entre otros. Además, fue autora del libro “Cristo caminante, padre peregrino: los viajes del padre Mario Pantaleo”, publicado por Fundación Ntra. Sra. del Hogar, que presidió.

Vaya, ¡cuánta gratitud! El relato recién comienza. Acompañame y conocé más sobre esta gran mujer.

La historia comienza muchos años atrás, hacia finales de 1960. Por aquel entonces, una mujer llamada Aracelis Gallardo, conocida como “Perla”, transitaba problemas de salud y decidió viajar a Buenos Aires en busca de una mejoría. Alguien le había comentado la existencia de un cura sanador mediante la imposición de manos.

Perla era una maestra correntina adulta, hija de padres españoles, radicada en la ciudad de Rosario, desde su juventud. En esa misma ciudad había formado una familia con el Dr. Eduardo Garavelli. Tuvieron 4 hijos: Eduardo, Carlos, Nora y Guillermo. Llevaba una vida tranquila: familia, trabajo, un buen pasar económico. Sin sobresaltos, hasta que la salud comenzó a empeorar y las consultas médicas comenzaron a ser parte de su cotidianeidad.

En busca de un milagro

Existían comentarios sobre un cura sanador que estaba en Buenos Aires. Al Padre Mario se lo encontraba en una Parroquia de Pilar. Era un párroco especial, poseía la capacidad de diagnosticar y aliviar el sufrimiento físico y psíquico de las personas. Y no era cuento. El Padre Mario Pantaleo tenía un don natural.

A fines de los años sesenta esta virtud, sumado a los comentarios de boca en boca, lo vuelven muy popular y la cantidad de gente que quiere entrevistarse con él hace difícil su permanencia en la Parroquia del Pilar. El padre busca otros lugares alternativos. Solía recorrer los barrios, en especial del conurbano bonaerense.

Perla llega al Padre en ese contexto, acompañada de su esposo. Le habían diagnosticado una enfermedad terminal y poco tiempo de vida. La pareja había consultado distintos profesionales en el país y en el extranjero. Todos coincidían en el pronóstico. Sin embargo, el encuentro con el párroco, revirtió la situación. Significó un volver a nacer.

A partir de ese momento, la vida de Perla cambió... Y me adelanto a decir que la del Padre también.

Una simbiosis perfecta

Ya retirado de la parroquia del Pilar, el padre Mario compró de un terreno en González Catán, una de las localidades bonaerenses que solía visitar. Allí levantó una pequeña casa. Perla, junto a su familia, decide ayudar al Padre Mario en lo necesitara. El padre poseía un sueño y Perla, la manera de hacerlo realidad. Carisma y convicción.

La comunidad tenía muchas necesidades. El proyecto de ellos era grande e inclusivo. La obra que Perla puso en pie junto al párroco comenzó con la construcción de una Iglesia y una obra social. Luego siguió con la escuela, un asilo de ancianos, el policlínico, el colegio secundario y terciario y el centro para discapacitados.

Todo se conseguía gracias a un fondo de donación. Gestionar el apoyo económico fue la misión de Perla. Golpeó y golpeó puertas. Siempre con una sonrisa en el rostro y convencida de que no quería recibir un NO como respuesta. Hizo contactos.

Acompañó al Padre a reuniones y a entrevistas en los medios. Organizaba eventos solidarios a los que acudían personalidades del mundo del espectáculo, políticos y empresarios argentinos. Lo recaudado, era para continuar ayudando.

Fue una referente dentro de la comunidad. Junto al Padre, se la veía todos los días en la Obra. Escuchaba a la gente. Siempre atenta a las distintas realidades; algunas muy duras. Y ahí era donde más estaban.

“Nada de esto hubiera sido posible sin la doña (por Perla), decía el Padre Mario, quien murió en 1992. La obra quedó a su cargo, hasta su deceso, ocurrido en julio de este año, a los 94 años. Hoy, su hijo Carlos Garavelli, continúa el legado.

 

Perla y vecinos de González Catán

 

El reconocimiento

Perla Gallardo (1926-2020) obtuvo varios reconocimientos por su labor. Fue designada “Mujer Destacada del Ámbito Nacional” por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación en 1995, en 1998 “Mujer Destacada del Ámbito Nacional” por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, “Mujer destacada del año” por la Fundación Internacional por el Desarrollo de la Mujer y el Foro de Mujeres del MERCOSUR en 1999, en 2006 “Premio Stella della Solidarietá” otorgado por la República Italiana, y recibió una Distinción por su trabajo social en la Obra del Padre Mario, otorgada por la Prosecretaría de Coordinación Operativa del Honorable Senado de la Nación en 2017, entre otros. Además, fue autora del libro “Cristo caminante, padre peregrino: los viajes del padre Mario Pantaleo”, publicado por Fundación Ntra. Sra. del Hogar (año 2006).

Perla se convirtió en un símbolo del compromiso social y la solidaridad a lo largo de su vida. Poseedora de una gran generosidad y sensibilidad, supo encauzar el impulso que traía el Padre Mario, para cambiar la realidad de los que más lo necesitan. Fue la impulsora de la Obra que supo llevar adelante con gran dedicación, la voluntad de su Fundador, el Presbítero José Mario Pantaleo. Por todo ello, esta nota para recordarla.

 

 

Fecha de Publicación: 03/10/2020

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