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Palacio de Aguas Corrientes por los Croquiseros: Una crónica

Un hecho cultural notable se dio cita en la tarde del sábado 15 de diciembre de 2023 en el barrio de Balvanera en Buenos Aires: los Croquiseros Urbanos tuvieron su encuentro número 150 alrededor del Palacio de las Aguas Corrientes. Allí estuvimos.

Por Mariela Marino

Había caído un chaparrón y el sol empezaba a levantar del pavimento una humedad espesa. El calor se expandía pegajoso, denso, con intención de apoderarse de los cuerpos y las almas de los Croquiseros que iban llegando. Los vi cómo se paseaban, concentradísimos, por la manzana del Palacio hasta encontrar el sitio desde el cual pondrían sobre el papel lo que ese magnífico edificio quería contarles. Ni la humedad ni el calor pudieron con ellos. “Es que, en realidad, no elegís ser Croquisero. Es como que ser Croquisero te elige a vos… Y es un camino de ida”.

Son gente sensible, apasionada, poetas del trazo, ciudadanos del papel en blanco (o de la pantalla), intérpretes originales de una partitura universal, pero, también son muy humanos. “¡Qué complicado que este edificio! No va a ser fácil dibujar esto pero lo intentaremos”.

Es que este edificio ecléctico desprende exuberancia desde cada centímetro, de esquina a esquina y del zócalo al remate. La profusión de motivos y elementos decorativos es algo apabullante pero armónica, no obstante. Compone un cuerpo rotundo que ocupa toda la manzana, con cuatro fachadas potentes -siendo la principal la que da sobre Av. Córdoba-. Como otros tantos pares de fines del siglo XIX es un fiel exponente de “la arquitectura de la ingeniería”, esos edificios que nacieron para las nuevas funciones de un mundo moderno, industrializado y “feo” y que debían, por lo tanto, ser revestidos con fachadas “bellas”, palaciegas y señoriales. Porque en esa época la belleza estaba en manos exclusivas de la arquitectura. Y, por ende, la arquitectura debía tapar “la fealdad” de los caños, los fierros, las válvulas, los remaches: esos elementos “tan horribles” que debían funcionar bien para cubrir necesidades de una ciudad en expansión pero que había que ocultar a rajatabla.